Capitulo treinta y nueve: "Escuchame"
pero en verdad lamento no poder subir tanto como quisiera, me es dificil escribir con las tareas ):
Y sinceramente este año, la escuela es prioridad. Pongo todo de mi parte para continuar con estas historias, porque ustedes me importan
y no me gusta dejar cosas incompletas, espero terminar esta antes de finales de diciembre :D
Espero entiendan!
Love ya'll
Capitulo treinta y nueve
Dentro de mi trágica vida espere que un rayo de luz entrara, que algo me hiciera sentí mejor. Solo existía algo para eso, aparte del helado. Aun estando en la cama inmóvil mientras mis padres estaban afuera hablando con el medico vi una figura acercarse a la puerta muy lentamente en bata de hospital. Mi padre lo volteo a ver y corrió en su dirección deteniéndolo. No pude escuchar lo que decían pero le leí los labios a mi padre.
“Aléjate de ella, no necesita más problemas ni que la mates”
“Fue un accidente señor”
“¡Ella no hubiera desobedecido si no fuera por ti! Ah cambiado por ti…”
“No puede impedirme que la vea”
“Te lo puedo prohibir, no quiero que te le vuelvas a acercar ¡NUNCA!”
Lo último lo escucho ya que lo grito, Rob volteo a la ventana de la habitación con cara de desesperación. Quise levantarme y detener a mi padre, lo único que pude hacer fue gritar.
- ¡NO PAPÁ! – chille, mi padre no me miro y le ordeno a Rob que se alejara.
No podían quitarme lo único que me mantenía viva, la única luz de mi vida. Comencé a patalear y gritar involuntariamente.
Termine siendo sedada por un montón de enfermeras. Me sentí sacada de una historia de Shekspere, donde le impiden a Julieta ver a su Romeo. Mientras a ella la mantenían alejada… a mí me sedaban.
*
Abrí mis ojos para recibir la noticia de que alfin me darían de alta, al mismo tiempo que sería el funeral de Hayley. No sabía si debía ir o no. Deseaba mantener su imagen viva, no alguien en una caja. Tal vez sería mejor eso que su cuerpo siendo guardado en la bolsa forense.
Estaba sentada en medio de la cama mirando como sacaban todas mis cosas de mi cuarto, mis padres estaban hablando con el doctor afuera de la habitación. Suspire afligida. Tal vez romper las reglas una vez más valdría la pena.
Me levante de la cama, teniendo problema para mantenerme en pie. Arrastre mis pies hasta salir de la habitación, ni el doctor o mis padres se dieron cuenta de mi presencia. Camine por el pasillo buscando el nombre de Rob en alguna puerta. De pronto me tomaron del brazo y me jalaron hasta el final del pasillo.
- ¡Rob! - chille asustada.
El me abrazo como si no me hubiera visto en años, inspire su aroma ya que no sabia cuando lo tendría asi de cerca.
- Lo siento, lo siento.
Sus palabras que debían sanarme solo me lastimaron más…
- Johanna – dijo levantando mi cabeza –. Prométeme que nada nos va a separar.
No le pude contestar por que furiosos gritos de mi padre comenzaron hacer eco por el pasillo. No tardo más de segundos en estar junto a mi, tomándome del brazo y arrastrándome lejos de Rob.
- ¡Papá!
El hizo caso omiso a mis gritos, siguió murmurando maldiciones hasta que llegamos a la habitación, me sentaron en una silla de ruedas mientras yo seguía lloriqueando. Insulte y grite, no me importo a quien. No era justo, no podían tomar estas decisiones por mi.
Pero al parecer, no importaba que hiciera… mi opinión no importaba.
Sentía como si la gente que más amaba me estuviera traicionando, mi mamá estaba más de mi parte que mi padre, a quien siempre había preferido. No era una niña y no podía manejar mi vida de ese modo. Tarde o temprano iba a salir del cascaron.
Me arrastraron hasta la camioneta, fui llorando todo el camino hasta la casa. Me resultaba imposible creer que había perdido a dos personas en tan pocos días. Incluso sentía que había perdido a mi padre, pues no conocía al monstro que me gritaba.
Cuando al fin estaba en mi habitación, me refugie en una esquina intentando procesar la gran cantidad de información que había recibido. Gruesas lagrimas se derramaban por mis mejillas, desde que había abierto los ojos, estos no hacían nada más que llorar.
Ya no sabía por que lloraba, si por creer que Rob había matado a Hayley, por la ausencia de Rob o por todas las anteriores.
Escuche un ligero golpe en la puerta que me hizo dejar de pensar, mi mamá entro a la habitación muy lentamente, como si temiera que yo fuera a arrojarle un jarron o algo. No tenia fuerzas para eso.
- ¿Cariño? – dijo observando toda la habitación, no me había visto.
- Si – susurre apenas, ella giro y al verme arrinconada torció la boca, camino hacia mi y se sentó en frente.
- Sabes amor, tu papá no quiere actuar así… pero eres su única hija y estuvo a punto de perderte.
- Por eso mismo debería ser más considerado.
- No puedes pedirle manzanas a un naranjo, dale tiempo – intento calmarme.
- No pueden pedirme no ver a una persona que amo.
- Eres joven, aun no sabes que es amar.
Suspire, no iba a discutir de amor cuando apenas podía deletrear mi nombre y cuando apenas creía en el.
- Solo, solo quiero estar con Rob, el me hace feliz.
- Pero te pone en riesgo, cariño no se que haríamos si algo te pasara.
- Lo mismo que hacen día a día mamá – dije fríamente.
- No hables asi Johanna… creo que es hora que te alistes para…
Asentí con la cabeza, no la iba a forzar decir aquella palabra que ni yo quería escuchar.
There's no one in town I knowYou gave us some place to go.
I never said thank you for that.
I thought I might get one more chance.
What would you think of me now,
so lucky, so strong, so proud?
I never said thank you for that,
now I'll never have a chance.
May angels lead you in.
