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Nov. 19th, 2009

Capitulo treinta y nueve: "Escuchame"

Se que eh dicho esto UN MILLON DE VECES!
pero en verdad lamento no poder subir tanto como quisiera, me es dificil escribir con las tareas ):
Y sinceramente este año, la escuela es prioridad. Pongo todo de mi parte para continuar con estas historias, porque ustedes me importan
y no me gusta dejar cosas incompletas, espero terminar esta antes de finales de diciembre :D
Espero entiendan!

Love ya'll



Capitulo treinta y nueve

Dentro de mi trágica vida espere que un rayo de luz entrara, que algo me hiciera sentí mejor. Solo existía algo para eso, aparte del helado. Aun estando en la cama inmóvil mientras mis padres estaban afuera hablando con el medico vi una figura acercarse a la puerta muy lentamente en bata de hospital. Mi padre lo volteo a ver y corrió en su dirección deteniéndolo. No pude escuchar lo que decían pero le leí los labios a mi padre.

“Aléjate de ella, no necesita más problemas ni que la mates”

“Fue un accidente señor”

“¡Ella no hubiera desobedecido si no fuera por ti! Ah cambiado por ti…”

“No puede impedirme que la vea”

“Te lo puedo prohibir, no quiero que te le vuelvas a acercar ¡NUNCA!”

Lo último lo escucho ya que lo grito, Rob volteo a la ventana de la habitación con cara de desesperación. Quise levantarme y detener a mi padre, lo único que pude hacer fue gritar.

- ¡NO PAPÁ! – chille, mi padre no me miro y le ordeno a Rob que se alejara.

No podían quitarme lo único que me mantenía viva, la única luz de mi vida. Comencé a patalear y gritar involuntariamente.

Termine siendo sedada por un montón de enfermeras. Me sentí sacada de una historia de Shekspere, donde le impiden a Julieta ver a su Romeo. Mientras a ella la mantenían alejada… a mí me sedaban.

*

Abrí mis ojos para recibir la noticia de que alfin me darían de alta, al mismo tiempo que sería el funeral de Hayley. No sabía si debía ir o no. Deseaba mantener su imagen viva, no alguien en una caja. Tal vez sería mejor eso que su cuerpo siendo guardado en la bolsa forense.

Estaba sentada en medio de la cama mirando como sacaban todas mis cosas de mi cuarto, mis padres estaban hablando con el doctor afuera de la habitación. Suspire afligida. Tal vez romper las reglas una vez más valdría la pena.

Me levante de la cama, teniendo problema para mantenerme en pie. Arrastre mis pies hasta salir de la habitación, ni el doctor o mis padres se dieron cuenta de mi presencia. Camine por el pasillo buscando el nombre de Rob en alguna puerta. De pronto me tomaron del brazo y me jalaron hasta el final del pasillo.

- ¡Rob! - chille asustada.

El me abrazo como si no me hubiera visto en años, inspire su aroma ya que no sabia cuando lo tendría asi de cerca.

- Lo siento, lo siento.

Sus palabras que debían sanarme solo me lastimaron más…

- Johanna – dijo levantando mi cabeza –. Prométeme que nada nos va a separar.

No le pude contestar por que furiosos gritos de mi padre comenzaron hacer eco por el pasillo. No tardo más de segundos en estar junto a mi, tomándome del brazo y arrastrándome lejos de Rob.

- ¡Papá!

El hizo caso omiso a mis gritos, siguió murmurando maldiciones hasta que llegamos a la habitación, me sentaron en una silla de ruedas mientras yo seguía lloriqueando. Insulte y grite, no me importo a quien. No era justo, no podían tomar estas decisiones por mi.

Pero al parecer, no importaba que hiciera… mi opinión no importaba.

Sentía como si la gente que más amaba me estuviera traicionando, mi mamá estaba más de mi parte que mi padre, a quien siempre había preferido. No era una niña y no podía manejar mi vida de ese modo. Tarde o temprano iba a salir del cascaron.

Me arrastraron hasta la camioneta, fui llorando todo el camino hasta la casa. Me resultaba imposible creer que había perdido a dos personas en tan pocos días. Incluso sentía que había perdido a mi padre, pues no conocía al monstro que me gritaba.

Cuando al fin estaba en mi habitación, me refugie en una esquina intentando procesar la gran cantidad de información que había recibido. Gruesas lagrimas se derramaban por mis mejillas, desde que había abierto los ojos, estos no hacían nada más que llorar.

Ya no sabía por que lloraba, si por creer que Rob había matado a Hayley, por la ausencia de Rob o por todas las anteriores.

Escuche un ligero golpe en la puerta que me hizo dejar de pensar, mi mamá entro a la habitación muy lentamente, como si temiera que yo fuera a arrojarle un jarron o algo. No tenia fuerzas para eso.

- ¿Cariño? – dijo observando toda la habitación, no me había visto.

- Si – susurre apenas, ella giro y al verme arrinconada torció la boca, camino hacia mi y se sentó en frente.

- Sabes amor, tu papá no quiere actuar así… pero eres su única hija y estuvo a punto de perderte.

- Por eso mismo debería ser más considerado.

- No puedes pedirle manzanas a un naranjo, dale tiempo – intento calmarme.

- No pueden pedirme no ver a una persona que amo.

- Eres joven, aun no sabes que es amar.

Suspire, no iba a discutir de amor cuando apenas podía deletrear mi nombre y cuando apenas creía en el.

- Solo, solo quiero estar con Rob, el me hace feliz.

- Pero te pone en riesgo, cariño no se que haríamos si algo te pasara.

- Lo mismo que hacen día a día mamá – dije fríamente.

- No hables asi Johanna… creo que es hora que te alistes para…

Asentí con la cabeza, no la iba a forzar decir aquella palabra que ni yo quería escuchar.

There's no one in town I know
You gave us some place to go.
I never said thank you for that.
I thought I might get one more chance.
What would you think of me now,
so lucky, so strong, so proud?
I never said thank you for that,
now I'll never have a chance.
May angels lead you in.

Nov. 1st, 2009

capitulo treinta y ocho: Perdida.

Lamento la tardanza, el cargador de mi lap murio por una semana y habia olvidado que tenia el cap escrito!



Capitulo treinta y ocho:

 

Abrí mis ojos lentamente, había ruido y calor por todas partes que no me permitían concentrarme. Estaba aturdida, adolorida. No sabía en donde estaba. Mi visión tardo en acostumbrarse, luces rojas brillando a lo lejos, gente corriendo de un lado al otro. Sentía un horrible ardor por todo mi cuerpo, no me pude mover, note que mi cuello estaba sujeto por un collarín. Estaba sobre una camilla… y pronto, lo entendí todo.

La luz brillante del automóvil, los gritos de Daniel y Hayley, la mano de Rob sosteniendo la mía con fuerza. Mi corazón palpitaba nerviosamente. Escuche la voz de un reportero a lo lejos, no podía entender lo que decía, mi mente no localizaba lo que estaba pasando. De pronto, la camilla se elevo y comenzó a moverse. Vi a los dos paramédicos, con mucho esfuerzo, gire mi cabeza hacia la izquierda y mi cuerpo se helo.

Los latidos de mi corazón se detuvieron, quise levantarme de la maldita camilla. Comencé a llorar histéricamente.

Un par de paramédicos estaban guardando el pequeño cuerpo de Hayley en una bolsa negra y cerrándola. La colocaron sobre una camilla y la dirigieron al auto de la forense. Comencé a gritar, gritar porque mi mejor amiga regresara.

- ¡HAYLEEEEY! – chille entre sozollos. Ella no se podía haberse ido.

Estaba dentro de la ambulancia, no había manera de que saliera de ahí. Pronto me pusieron una mascarilla de oxigeno que me impidió gritar. Y no mucho después todo se fundió en negro.

Mi corazón latía furiosamente, abrí los ojos repentinamente para que una luz blanca y brillante me cegara. Sonidos ensordecedores de sirenas, motores rechinando y un auto acercándose a toda velocidad me hicieron encogerme. Cuando volví a abrir los ojos, mas lentamente, alcance a distinguir un rostro junto a mi cama mirándome preocupado.

- ¿En dónde estoy? – mi voz salió áspera y ronca.

- En el hospital – contesto la enfermera con una voz calma.

- ¿Que? ¿Dónde está Rob?

- Chocaron, el está en el piso de arriba y tu abajo en cuidados intensivos.

Mi acelerado corazón se detuvo instantáneamente. Hayley…

- ¿Dónde está? – grite histérica.

- ¿Quien?

- ¡¿DÓNDE ESTA?!

- ¡¿Quien?! - pregunto irritada.

- ¡Hayley!, ¿Dónde está Hayley? – balbucee entre lagrimas y sozollos.

La enfermera no respondió nada, quise tomar la almohada y lanzársela para que hablara de una vez.

- ¿Dónde está? – pregunte, apenas y podía hablar.

-Nos llego un informe, de que… ella no había sobrevivido el accidente.

Me paralice, todo el mundo dejo de girar. La imagen de los ojos sin vida de Hayley siendo tapados por aquel cierre negro. Sentí un vacio enorme, como si me hubieran sacado la mitad del corazón. Mi cuerpo no respondía, ella no estaba y yo sí. Nosotras éramos amigas por siempre, en vida o muerte. Si ella no estaba, yo no estaba.

- Lo siento mucho – dijo en un tono sombrío, como si no tuviera sentimientos o vergüenza.

No podía mover mi cuerpo por la cantidad de morfina para calmar el dolor de mis heridas. Pero no existía cantidad alguna de morfina que calmara el horrible dolor punzante de mi corazón. Me quede con la cabeza colgando sobre almohada, como si fuera un muerto.

Todo se apago, absolutamente todo se volvió blanco y negro. La enfermera salió de la habitación. Me había explicado mis numerosas heridas, incluso el choque. Pero no escuche nada, su voz se perdía antes de llegar a mis oídos. Me recosté sobre mi costado, en posición fetal. ¿Por qué ella y no yo?

Porque el maldito conductor alcohólico no me mato a mí, incluso mi voz interior lloraba. No había ninguna sola célula de mi cuerpo que no estuviera sufriendo. No me cabía en la cabeza lo afortunada que era… ¿en verdad era afortunada?

¿Qué estaría pensando Hayley ahora? ¿Dónde estaba? ¿La iba a volver a ver?

Tenía tantas cosas que decirle, agradecerle… y no lo iba a poder hacer. Tantas canciones por cantar. Los ángeles iban a tener a la mejor amiga del mundo, mientras que yo me quedaba sola aquí en la tierra.

Cerré mis ojos y suspire, fue como su una enorme nube se posara sobre mí. Una lluvia torrencial comenzó a caer y la imagen de Hayley que tenía en mi mente, fue borrada por las gotas, no quería dejarla ir… no podía dejarla ir.

Despegue las pestañas, recibiendo la molesta luz blanca de nuevo. Lejos, en la sala de espera y administración, vi a la madre de Hayley junto a Daniel. Abrazándolo mientras el chico se desplomaba en sus brazos. La madre de Hay controlaba sus lagrimas, pero podía ver su histeria, podía ver su dolor. Su padre estaba sentado con la mirada perdida, sin querer aceptar que su hija ya no estuviera aquí. Su hermano pequeño, arrinconado en una esquina llorando.

Una figura borrosa apareció en el cuadro, parpadee un par de veces. El rostro de mi madre estaba pálido, no tenía el brillo bronceado de siempre. Su maquillaje estaba corrido, el cabello despeinado.

- ¡Joey! – grito antes de correr hasta la orilla de la cama a abrazarme.

Mi cuerpo se sacudió todo, no podía levantar los brazos, ni moverme, era como una muñeca de trapo.

- ¿Cómo estas mi vida? – pregunto, pero ni siquiera tenía respuesta para eso.

No tenía otra cosa en la cabeza más que a Hayley.

- Hayley…

- Lo siento mucho, hija… - hablo mientras me abrazaba.

Mantuve mi vista pegada a la puerta, la delgada figura de mi padre apareció en la puerta. Me miraba decepcionado, nunca me había visto asi. Se me hundió el corazón.

Su voz diciendo que me mantuviera dentro de casa, maldije por no haberle hecho caso.

Se sentó a un lado de la cama, observando a cualquier parte que a mí. El silencio creció incomodo. Algo me decía que esto solo iba de peor a mi fin.

Oct. 16th, 2009

Capitulo treinta y siete: "Alto"

Ustedes queridas saben que no puedo dejar una historia en paz por más de 3 capitulos
así que preparense... se que me odiaran, yo me odio. Pero fue de esas ideas que no pude ignorar y espero les guste.
Probablemente me de tiempo de subir de una a dos veces por semanas, claro que si puedo más, cuenten con más!
espero que la siguan leyendo y disfrutando

Las quiero!
Tengan un feliz fin de semana, cuidense!

Aly



 

Daniel y Hayley regresaron muy cansados después de su larga caminata. Decidimos que era hora de irnos así que recogimos todo. 

Hayley llego corriendo conmigo abrazándome por la espalda y riendo histéricamente.

- ¡Fue increíble! – chillo emocionada.

- Lo sé, no hubiera sido lo mismo sin ti – le dije sonriendo y pasando un brazo por su pequeño hombro.

- Me alegra que seas mi mejor amiga.

- ¡A mí más!, si pudiera te adoptaría para que fueras mi hermana, que es lo que prácticamente eres – hable entre risas..

Sus ojos se iluminaban mientras reía y me abrazaba. Estaba segura que el destino se había equivocado al no dejarla como mi hermana. Definitivamente ella y Rob eran las dos mejores cosas que me habían pasado en este soleado infierno. Seguimos a los chicos que cargaban las cosas mientras se quejaban de que teníamos problemas.

¿Hombres? Ellos no entienden a las mejores amigas.

- ¡La has abrazado más a ella que a mi en los últimos cinco minutos! – refunfuño Daniel, Hayley solo se soltó en carcajadas y me abrazo más fuerte.

- Imagina que es mi hermana – le contesto la pelirroja.

- Ya tienes un hermanito – dijo Dan mientras rodaba los ojos.

- Es diferente, es la hermana que nunca tuve – defendió Hay.

Pateé a Daniel para que dejara de chillar como niña pequeña, el solo me fulmino con la mirada y siguió a Rob por las escaleras riendo.

- Gracias Hay – dije recargando mi cabeza en su hombro una vez que llegamos al estacionamiento.

Daniel y Rob guardaron todo en la cajuela, subimos al auto, todos con unas enormes sonrisas en nuestros rostros. Parecíamos sacados de una postal. Deje que Daniel por fin tuviera a su novia antes de que me matara.

Rob encendió el motor haciendo el auto temblar incómodamente bajo nosotros. Fue extraño que no solo ronroneara como lo hacía normalmente. Pero solo me reí por un comentario de Hay para que encendiera la radio.

Salimos del estacionamiento hacia la calle vacía, no tenía ni idea de que horas eran. Pero por el poco tráfico, suponía que era tarde. Rob tomo mi mano de nuevo, mientras tomaba la carretera principal.

Daniel y Hayley reían histéricamente porque sus cabellos volaban de un lado al otro. El viento frio en mi rostro o la mano de Rob sobre la mía volvían a mi corazón un tambor descontrolado. Sentí sudor frio sobre mi nuca.

Cante la canción que apareció en el radio junto a todos, Hayley gritaba a todo pulmón, parecía un roquero sacado de AC/DC.

Cuando alfin llegamos a la ciudad, Rob se detuvo frente a un semáforo en rojo. Las calles estaban desiertas que parecían la ciudad fantasma. Los segundos frente a la luz roja parecían eternos y más por nuestros niveles de azúcar elevados.

- Vamos Rob, no hay nadie – dijo Hayley.

Rob torció la boca, el era la única persona que conocía que odiaba pasarse semáforos en rojo. Pero esta vez, obedeció las palabras de Hayley. Acelero, con la vista pegada al frente cuando escuchamos el ensordecedor sonido de un claxon, pitando histéricamente. Gire la cabeza a la izquierda para ver una camioneta acercarse a toda velocidad en nuestra dirección. Rob giro el volante haciendo el auto girar bruscamente, mi cabeza choco contra el asiento, el auto siguió avanzando hacia delante, por un segundo respire aliviada mientras nos movíamos a toda velocidad. Dos luces blancas aparecieron frente a nosotros. Contuve el aliento y cerré los ojos asustada.

- ¡FRENA! – le grite a Rob. Escuche su pie chocando histéricamente contra el pedal pero no respondía.

El auto seguía avanzando a toda velocidad y de manera descontrolada hacia adelante, apreté la mano de Rob mientras escuchaba el motor acercarse y el auto girar incontrolablemente. Las luces que venían por el lado izquierdo me cegaron, cerré los ojos y segundos después sentí una colisión que me sacudió de un lado al otro.

En mi estado de inconsciencia, me comencé a sentir vacía. Como si me hubieran arrancado una parte de mí… pensé en la posibilidad de que me faltara alguna parte, o en que estuviera muerta.

Pero nunca pensé…

So, you think you know how this story goes
Are you ready for this?

Sit down, are you ready for this?
Shut up, are you ready for this?
Stand up, are you ready for this?
Let's scream
Are you ready?

 

 

 


Oct. 6th, 2009

Capitulo treinta y seis: El inicio de lo peor


ALOHAAAAAA!
si alguien aun lee esto!
les tengo buenas y malas noticias!
las malas son que estuve enferma de influenza y por eso no habia subido :(
las buenas son que YA ME RECUPERE! :) y estoy lista para regresar a la accion!
las extrañe muuuuuuuuuuuucho!
pero bueno! get ready!!
las quiero!




Capitulo treinta y seis

 

La semana avanzo sin ninguna palabra de mi papá, cosa que hacia que mi actitud temeraria saliera a relucir cada noche. Rob y yo íbamos a caminar y regresábamos a eso de la media noche.

Hoy iríamos a cenar con Daniel y Hayley como una cita doble. Estaba emocionada tener a mi mejor amiga y a mi novio en el mismo circulo de amistad. Ahora solo me faltaba encontrar la manera de que mis padres no notaran mi salida.

Baje casualmente en la tarde para encontrar a mi mamá con la bata de baño, señal de que iban a salir. Sonreí para mis adentros y regrese a mi habitación y me duche. No tarde mucho en escuchar a mi mamá despedirse porque irían a una reunión con el congreso de médicos cirujanos. En mi mundo era una fiesta de mujeres con implantes y narices reconstruidas.

Termine de bañarme y me esmere más en arreglarme que la última semana. Alise mi cabello e incluso aplique maquillaje. Use unos jeans negros con una camisa gris que me colgaba de un hombro con unas zapatillas del mismo color. Me perfume y termine de arreglarme, mire la hora, Rob iba a pasar por mi después de recoger a Daniel y Hayley. Y eso era aproximadamente…

No termine de pensar porque el claxon del corvette me interrumpió, salí de mi habitación cerrándola con llave y baje corriendo. Vi el elegante auto con el techo abajo de vuelta a la vida después de haber estado en el taller varios días por complicaciones. La pareja de atrás sonriendo mientras que Rob me esperaba recargado en la puerta del copiloto, sonreí abiertamente y el respondió de la misma manera en dos segundos.

Inmediatamente me rodeo con sus brazos, acomode los míos alrededor de su cuello para casi quedar colgando cuando se enderezo. Beso mis labios levemente antes de separarse y abrirme la puerta, agradecí asintiendo con la cabeza.

- ¡Hola chicos! – salude alegremente.

- Salut – contesto Hayley en francés, las clases de chino y francés la tenían loca. Eso hace el tiempo libre en vacaciones. Daniel rodo los ojos y luego saludo.

- ¿Listos? – pregunto Rob poniendo el auto en movimiento.

- Nacimos listos – replico Dan.

Rob sonrió de lado, negué con la cabeza desaprobando el comportamiento masculino que no lograba comprender. Rob emprendió en un rumbo desconocido, al menos para mí.

- ¿Falta mucho? – cuestiono Hayley como cinco minutos después.

- Algo – respondió Rob.

- ¿Y ahora? – molesto la pelirroja.

- Lo mismo…

- ¿Y ahora?

- Aun falta…

- ¿Qué tal ahora? – siguió Hay, rodee mis ojos mientras veía a Rob fruncir el seño.

- ¡Aun falta! – chillo mi novio, no pude evitar reírme

Hayley celebro al lograr su objetivo de molestar a Rob, Dan la abrazo para que dejara de hablar y en segundos dejo de mover la boca y dedico su completa atención a su novio. Mi cabello revoloteaba de un lado al otro mientras Rob se reía de mi. Le saque la lengua y el rodo los ojos para luego alcanzar mi mano y colocarla sobre los cambios. Sentí mis mejillas arder en color carmín.

No mucho después Rob detuvo el auto en el estacionamiento que bajaba a la playa. Fruncí el seño, ¡no iba a comer arena! Y moría de hambre…

- ¡Rob! – me queje.

- Antes de que alguien haga un drama… - comenzó Rob.

- ¡Traemos comida! – termino Dan mostrando una canasta.

- Haremos un picnic – dijo Rob sonriendo, suspire aliviada.

Bajamos del auto y bajamos las largas escaleras hasta bajar a la playa. Escogimos un sitio ni muy cerca o lejos del mar. Acomodamos el mantel y encendimos unas cuantas velas. Me senté junto a Rob y Dan junto Hayley frente a nosotros. Sacaron la comida de la canasta, por el aspecto parecía ser algo cocinado por el mismo Rob, y conocía a Dan lo suficiente para saber que no era bueno ni cortando los ingredientes.

Una deliciosa pasta con pollo fue el primer platillo que disfrutamos, unas cuantas bromas de Dan hacia Rob por saber cocinar mientras que yo lo defendía por eso mismo. ¿Cuántos hombres podían ser tan perfectos?, para mí, solo uno.

Después improvisaron una fogata donde calentamos bombones con chocolate, definitivamente el mejor postre del mundo, junto a la mejor compañía del mundo. La luna se poso sobre el mar iluminando perfectamente nuestro escenario. Me sentía sacada de una película de romance. Rob me abrazo por la espalda mientras Dan y Hayley bromeaban llenándose de chocolate. No tardaron mucho en correr uno atrás del otro buscando venganza. Eran tiernos solo de ver. Suspire aliviada, me alegraba no haberme perdido de esto, de estar con mis mejores amigos, de reír, pero sobre todo, de estar con Rob.

Era como si el tiempo pasara lento, pero por más lento que pasara siempre terminaba y eso era lo que no quería que pasara. No quería separarme de él, no importaba que. No me iba a permitirme perderlo de nuevo. Nunca. No importaba que tenia que hacer, que tenía que dejar.

Estar con él era lo único que importaba, no importaba en donde.

- ¿En que piensas? – susurro en mi oreja. Sonreí apenada.

- En como amo cada segundo que estoy contigo y no quiero que termine – respondí brillando roja como un tomate.

Me abrazo más fuerte y beso mi mejilla, por un segundo sentí que me iba a desvanecer. El soltó una risita.

- No va a terminar, podremos estar separados pero juntos en el corazón.

- ¿Enserio? – pregunte girando para verlo a la cara.

- Enserio – dijo asintiendo con la cabeza.

Arque una ceja en duda dibujando una risa de lado. Estire mi mano esperando que la tomara, el frunció el seño y miro mi mano detenidamente.

- ¿Lo prometes? – dije como una niña pequeña rogaría por una muñeca.

Tomo mi mano y le dio un apretón –. Lo prometo, Jo.

Sonreí triunfante, Rob beso mi frente para luego regresar a nuestra cómoda posición. La leña se quemaba frente a nosotros, Dan y Hayley habían desaparecido, probablemente se habían cansado de tanto correr y estaban dando un paseo.

Mi corazón estaba feliz, incluso pensé que se pondría a cantar y bailar. Pero en cambio solo siguió palpitando a mil por hora.

Pero había algo en el trasfondo de mi corazón, algo que me estaba gritando. Y yo seguía sin escucharlo.

Me iba a arrepentir de ser tan sorda.

 

 Run baby, run
Don't ever look back
They'll tear us apart
If you give them the chance
Don't sell your heart
Don't say we're not meant to be
Run baby, run
Forever we'll be
You and me

Sep. 22nd, 2009

Capitulo treinta y cinco "Cuidadosa"


:(:( LAMENTO MUCHO LA TARDANZA!
acabo de entrar a la escuela y tenia que adaptarme aparte me encarganron tarea como su llevara meses ahi! :(
horrible, pero ya estoy organizando mis horarios.
No me estoy olvidando de las historias, es solo que no tengo tiempo!
Hare toodo lo que este en mis manos para postear tan seguido como sea posible!(:
Este cap es largo :):)
las extrañe muchisisisimo!!
cuidense, las adoooooooro!!

ALY!


Capitulo treinta y cinco: Cuidadosa

 

- ¿si? – pregunte inocentemente, mi padre señalo el interior de la casa, camine con la cabeza agachada hasta la sala.

- ¿Sabes que horas son? – siguió hablando con un tono de voz alto.

- Las ocho… - susurre sin mirarlo.

- ¿Dónde estuviste? – continuo cuestionándome rechinando los dientes.

- El auto se descompuso.

- ¿Y no tienes celular? – inquirió levantando una ceja, agache los hombros-, ¿Qué demonios estaba pensando Rob dejándote ahí afuera toda la noche?

- No fue su culpa.

- Pero no actuó responsable, algo malo pudo haberte pasado Johanna, esta arriesgando tu vida demasiado.

- No fue su culpa – repetí molesta.

- No me importa, no voy a pasar esto por alto Johanna, hablaremos más tarde – dijo tomando su portafolio y saliendo de la casa.

Me quede parada en la sala un poco confundida, ¿no iba a pasar esto por alto?, mi familia era tan extraña a veces. Subí a mi habitación arrastrándome del cansancio. Me deshice del vestido lleno de arena y el maquillaje corrido para acostarme.

Después de reposar mi cabeza sobre la almohada, perdí conciencia de todo. Estaba tan cansada que no soñé, al menos no lo recuerdo. Cuando abrí mis ojos de nuevo, el sol se estaba poniendo. Gruñí y me levante de la cama para ir al baño, necesitaba una ducha urgente.

 

Cuando me cepillaba el cabello, escuche a mi papá llegar. Me preocupaba recibir otro sermón como el de la mañana, pero moría de hambre, asi que me arme de valor y baje por algo de cenar. Al pasar a su lado en la cocina, me ignoro totalmente, cosa que nunca haría, resople angustiada. Tome una manzana de la canasta de fruta y regrese a mi habitación. Mi papá nunca, nunca me había hecho la ley del hielo. Tal vez había sido un mal dia en el trabajo…

Me senté en mi cama mientras comía la manzana, ¿había sido tan malo llegar a esa hora para que hiciera eso?, fruncí el seño, a mi me parecía una gran exageración.

El ruidoso timbre de mi teléfono me saco de mis preocupados pensamientos, me estire y conteste sin molestarme en ver quién era. Ya no estaba de humor para hablar con alguien.

- Hola Jo – escuche una calmada voz al otro lado de la línea, sonreí sin querer hacerlo.

- Hola Rob – respondí casi con el mismo animo que el.

- ¿Estas ocupada?

- Si comer una manzana en pijama es estar ocupada, entonces si – dije riéndome.

- La manzana no durara por siempre, ¿quieres ir a caminar o a cenar? – pregunto, me imagine su sonrisa.

Bien, mi papá probablemente no me dejaría ir. Pero siempre hay otra salida… la ventana.

- Claro, ¿te veo enfrente en la esquina de la cuadra en 20? – comente intentando hacer que sonara despreocupado.

- Hmm, de acuerdo – respondió no muy convencido.

-Te veo luego Rob – murmure para colgar y correr a mi closet.

No me preocupe demasiado, después de todo no podía usar tacones para bajar por el árbol asi que no importaba. Pantalones de mezclilla, unas botas de piso y una camisa que sospechaba había sido comprada por mi mamá al ver los colores gris y rosa con el símbolo de paz. No tuve tiempo de peinarme asi que lo deje suelto, lave mis dientes y me puse desodorante y perfume.

Me asegure que mis padres estuvieran en su habitación y cerré mi cuarto con llave antes de salir. Con la mayor precaución que mis habilidades me permitían salte al árbol que esta alado de mi balcón y baje con cuidado. Solo las primeras dos ramas, porque luego caí al césped sin piedad alguna.

Unas cuantas raspaduras y el golpe en la espalda no me iban a detener de ver a Rob, ni siquiera la tercera guerra mundial lo haría.

Camine sigilosamente hasta atravesar el jardín delantero y llegar a la banqueta, me relaje y camine hasta la esquina. Antes de que llegara, vi la silueta de Rob acercándose al lugar, sonreí para mis adentros e incluso me dejo de doler la espalda un poco. Camine más rápido hasta toparme con él.

- Hola extraña misteriosa –dijo rodeándome con sus brazos.

- Hola extraño – respondí intrincándome un poco por el dolor que sus brazos ocasionaron en mi espalda.

- ¿Pasa algo? – pregunto alejándose para ver mi rostro, sonreí falsamente.

- No.

Puso una mínima presión en mi espalda y mis pupilas se dilataron del dolor y mi sonrisa de torció. Sus ojos se nublaron con confusión, me incorpore en segundos pero no fue lo suficientemente rápido para que no lo notara.

- ¿Qué te paso en la espalda? – cuestiono preocupado.

- Dormí mal – mentí lo mejor que pude.

Levanto una ceja, sabía que estaba meditando mi respuesta. Solo esperaba que me creyera.

- Ay, Johanna – suspiro poniendo su brazo en mi hombro, yo deje de contener la respiración de alivio.

Caminamos tranquilamente por la calle, sin decir nada. Con la simple presencia de Rob ahí era más que suficiente.

- ¿Tienes hambre? – pregunto repentinamente.

- Si tu tienes hambre…

- ¿Nuestros estómagos están conectados, acaso? – se rio, fruncí el seño. Dejo de reírse al instante –, bueno vayamos al café…

Caminamos varias calles hasta llegar al café mas cercano, nos sentamos afuera después de ordenar. Yo no me podía quitar el sentimiento de culpa, me sentía una mala hija. Pero no le iba a decir a Rob.

- ¿Qué le sucedió a tu auto? – dije para poner a mi mente a trabajar en algo diferente.

- Le descubrieron otro problema, no era solo la fuga, me lo devolverán mañana.

- Me sorprende que sobrevivas sin el – bromee.

- Es bueno usar las piernas de vez en cuando.

Comencé a mover mis dedos nerviosamente, era más difícil ignorarlo de lo que creía.

- ¿Segura estas bien? Te veo algo nerviosa.

- ¿Eh? Es solo la cafeína.

- Estas tomando un frappuccino de mango Jo – declaro, sonreí inocentemente.

- El azúcar, entonces – corregí, Rob rodo los ojos con incredulidad.

- No me digas, no te voy a presionar – intento usar psicología inversa conmigo. No funciono esta vez, si le decía que había escapado se pondría peor que mi papá esta mañana.

- No es nada, es solo que mi mamá se molesto un poco en la mañana pero, en verdad no fue nada – mentí tranquilizándolo. Rob sonrió triunfante pensando que me había sacado la información. Si, me estaba volviendo experta en mentir pero no en actuar.

Tranquilice mis manos y mente repitiéndome que mis padres nunca se darían cuenta. Mi cuarto tenía llave y ellos dormían como rocas. Ya me había escapado a Francia sin problemas, ¿Por qué demonios me preocupaba ahora?... tal vez el azúcar si me había afectado después de todo. No más frappuccinos de mango en la noche.

- Estoy segura de que es el azúcar, enserio. Me altero un poco – intente parecer divertida.

- No te dejare comprar más frappuccinos a esta hora – dijo el, yo le agradecí por dentro - ¿quieres caminar?

- Claro – respondí levantándome, era una excelente idea para disimular mi nerviosismo.

Caminamos lado a lado, Rob con su brazo extendido por mis hombros y me asegure de rodear su cintura con mi brazo para mantener mi mano quieta. Su respiración me tranquilizo era como una ejercicio de relajación.

El tiempo juntos parecía eterno, pero a eso de las doce y treinta estábamos en mi casa de regreso. Me preocupo como iba a tener que actuar para que Rob me creyera al no entrar por la puerta principal.

- ¿Segura estas bien? – pregunto por la enésima vez.

- Si Rob, por la enésima vez, estoy bien – resople, el sonrió de lado.

Sabia que no me creía en el fondo, pero me gustaba hacerme la idea de que si.

- ¿Te veo mañana? – dijo con un tono de ilusión en la voz.

- Encantada – respondí, me puse de puntas y alcance sus labios con los míos.

Sostuvo mi barbilla unos instantes, luego se separo lentamente y beso mi frente.

- Descansa – sonrió, se dio la media vuelta y camino.

Espere a que se alejara lo suficiente para ir hacia el árbol. Tuve que tratar varias veces para subir, no sabia como Rob lograba escalarlo con tanta facilidad. Entre a mi habitación, me puse la pijama y le quite el seguro a la puerta antes de acostarme.

Sentía algo extraño, no podía describirlo como bueno o malo. Pero era algo que definitivamente debía preocuparme. Lo sentía con cada latido de mi corazón.

You can't tell me to heal
The truth never set me free
So, I did it myself

You can't be too careful anymore
When all that is waiting for you
Won't come any closer
You've got to reach a little more
More
More

Sep. 2nd, 2009

Capitulo treinta y cuatro "La mala suerte se vuelve peor"

Capitulo random, pero espero que les guste :)
gracias por las preguntas! aparentemente el sabado grabaremos el video :D



 

Los parpados de Rob se abrieron lentamente, sin un motivo alguno me sonroje de un flamante color rojo. El dejo salir una risa mientras se levantaba de mis piernas. Su risa eran como campanas resonando dentro de una habitación y cristales tocándose entre sí.

Me encantaba escucharlo reír y últimamente era muy seguido. Tomo mi mano y me hizo una seña con la cabeza de que era hora de irnos. Me levante y sacudí mi vestido lleno de arena. Lo segui hasta el auto y como siempre me abrió la puerta.

Segundos después subió al auto y salimos del estacionamiento hacia la carretera. El silencio abundo los primeros dos minutos de camino, luego por un motivo que desconozco comencé a reírme como si no hubiera un mañana.

No creo ser la única persona a quien el silencio la ah hecho reír. Me pasaba mucho cuando era niña, Rob me miro confundido intentando descubrir cuál era la gracia aunque en el fondo no era nada en especial.

- Sabes, me encanta escucharte reír – me hizo sonrojar al momento que lo dijo.

Era mucha casualidad que yo amaba su risa tanto como él la mía.

- Que casualidad – susurre.

Continuamos hablando de la graduación en general, aun no íbamos a la mitad del camino de 40 minutos de regreso a la ciudad cuando Rob comenzó a tensarse.

- ¿Pasa algo? – pregunte preocupada.

Tal vez se había arrepentido de pedirme ser su novia, me grito la voz al final de mi mente.

- No, nada – replico intentando sonar calmado.

Suspire intentando sonar tranquila, cosa que era difícil cuando mi mente comenzaba a actuar bipolar y no me permitía concentrarme en que estaba con Rob, y pasara lo que pasara el estaría ahí.

La velocidad comenzó a disminuir poco a poco, fruncí al ceño y mire a Rob que parecía quererse golpear contra el volante.

- Esto no es nada – dije cuando el auto se detuvo totalmente.

Dejo caer su cabeza sobre el volante y gruño frustrado, palmee su espalda suavemente mientras esperaba que me explicara lo que pasaba.

- Iré a revisar el motor – susurro mientras abría la puerta y salía. Cerró la puerta dejándome ahí sola, el cofre se levanto bloqueando mis vista. Fruncí el ceño y abrí la puerta.

Baje del auto y acompañe a Rob que miraba el motor del auto con concentración. Movio unas cuantas cosas y luego reviso abajo.

- Tiene una fuga – dijo cuando se incorporo de nuevo, levante una ceja confundida –. se quedo sin aceite – aclaro.

- Llamemos una grúa – sugerí tranquilamente.

- Son las tres de la mañana, no creo que haya grúas disponibles para recoger un auto a cuarenta minutos de la ciudad.

- ¿Qué haremos entonces? – pregunte comenzando a preocuparme.

- Esperar – afirmo cerrando el cofre para luego voltear a verme.

Para nuestra suerte Rob se había detenido en una orilla de la calle donde no estorbaría a otros vehículos. Dios, era mi imaginación o yo era un imán de mala suerte.

- No es tu culpa – explico Rob mientras regresaba al auto.

Rodee los ojos mientras imitaba su acción, subí al asiento y cruce los brazos sobre mi pecho.

- No es tu culpa, Johanna – repitió con un tono más severo.

- Traigo mala suerte – proteste entre dientes, el me miro sorprendido y luego con cierto enojo.

- No te puedes culpar por la fuga del auto, no tiene que ver nada… no discutiré contigo.

- De acuerdo.

Después de que deje de quejarme inmaduramente bajo el capote del auto, no hicimos mucho más que ver las estrellas durante horas, luego poco a poco viendo como amanecía.

- Nunca había visto el amanecer asi – comente rompiendo el silencio que se había creado.

- Valió la pena que tu mala suerte nos dejara varados en medio de la carretera – se burlo, puse mis ojos en blanco.

- Recuérdame usarla más seguido, entonces – le dije poniendo mi rostro frente al suyo.

- No me molesta si estoy contigo.

- ¿Aunque caigas de un precipicio? – pregunte levantando una ceja y sonriendo triunfante mientras el pensaba.

- ¿Caerás conmigo?

- Con mi suerte, obviamente – respondí captando el dulce aroma de su colonia que aun podía percibir incluso aunque habían pasado horas.

- Entonces encantado caigo del precipicio – afirmo. Me quede mirando sus ojos que brillaban intensamente con los colores del amanecer anaranjado sobre nosotros. Su piel tenía un destello dorado. Estoy segura que contuve el aliento por varios segundos.

Impredeciblemente, sus labios chocaron con los míos. Eso fue algo que no vi venir, cerré mis ojos y coloque mi mano sobre su tersa mejilla. El acaricio mi cabello que ya estaba suelto sobre mi espalda y enredo sus dedos entre los rizos.

Cuando no separamos me miro avergonzado después de todo eso había sido algo improvisto. Era una hora más prudente para llamar la grúa asi que eso hizo.

Los dos nos quedamos escuchando la radio mientras esperábamos que llegara el auto remolque. Tardo unos 45 minutos.

Recogieron el auto de Rob y nos quedamos varados en la carretera. El hombre de la grúa fue lo suficientemente amable para pedirnos un taxi. La primera parada era mi casa, a esta hora ya no debía haber nadie.

Me despedí de Rob y fui hasta la entrada, agite la mano y observe el taxi alejarse de la calle y gire para ver la puerta de la casa abrirse.

- JOHANNA DIA FRAMPTON – escuche las fuertes y claras palabras, ese nombre era solo utilizado para cuando había hecho algo malo. La ultima vez que lo escuche fue cuando tenia 5 años y raye todas las paredes de la casa. Agache los hombros lista para lo peor.

You are my Manhattan from the sky.
You look so neat and tidy when I'm way up high.
But I know your streets are lined with a fine mess inside.
And I wanna come down and walk around your mind.

Aug. 28th, 2009

Capitulo treinta y tres "Pequeña Joanna"


Capitulo dedicado a mi Argentina favorita MARIA PAAAAAAZ :D
Mery eres la salvacion, porque no se si mañana vaya a postear pero hoy tienen su dosis diara!
Te ADORO, ya va a ser casi un año de conocerte! celebremos por camara web:P:P

Agradezcanle  a mery por que no podia abrir youtube, y ella me paso el URL para poder subir :D
si no estarian sin nove ahorita...

:( me pone triste que ninguna deje preguntaaaaaas!! que pasa con ustedes!?!
buhuuuuuuuuuuu!



Después de quedarme como un zombi por varios segundos parpadee una vez y sin pensarlo dos veces me lancé a sus brazos haciéndolo perder el equilibrio. El pobre termino en la arena riendose en voz alta.

- Traduciré eso a un sí – dijo entre risas.

- Pensé que tendría que usar subtítulos – respondí mientras me sentaba en la arena.

El hizo lo mismo ya que no lo había dejado en el mejor estado, se sacudió la arena del traje mientras yo me reía de él.

- ¿Qué es lo gracioso? – pregunto levantando una ceja.

- No sé, recordé como cuando te conocí también terminaste en el piso…

- Tienes el poder de noquearme… con tu belleza – su sonrisa ilumino toda la playa al menos para mí.

Me di cuenta el rumbo que tomaría esta conversación, “cursi-landia” aquí vamos. Sonreí y rodee los ojos, extendí mis brazos hacia el y rápidamente recibió mi abrazo acomodando mi cabeza sobre su pecho. Por una vez en mi vida, mi drama había traído frutos…

- Hay algo que me falta hacer – dijo repentinamente, lo mire confundida.

- ¿Eh?

- No eh bailado con la reina del baile – contesto sonriendo –, O la reina de la playa si prefieres.

- Rob no soy ninguna reina – susurre amargamente.

- ¿Acaso no sabes que cuando un rey se casa con una mujer instantáneamente se hace reina? – hablo con un tono educativo, rodee los ojos.

- No estamos casados, Rob –  me burle.

- No, pero tampoco soy rey de verdad… aparte eres mi novia y eso te hace reina porque yo lo digo, y no lo puedes discutir… - comenzó poniéndose de pie, hizo una reverencia extendiendo una mano – Ahora su majestad, ¿me permite esta pieza?

Acepte su oferta y me levante de la arena sacudiendo el vestido un poco. Rodee su cuello con mis manos en cambio él las puso en mi cintura.

- ¿No crees que es un poco estúpido bailar sin música? – pregunte.

- Un poco, ¿quieres que cante? – respondió riendose.

- No está bien – me reí entre dientes al imaginarme a Rob cantando mientras bailábamos.

Las olas de mar y los grillos cantando era lo único que se escuchaba, no me había dado cuenta que esto era uno de mis sueños hecho realidad. Mi corazón se acelero a un ritmo exorbitante.  Había formado una orquesta con mis emociones, intente relajarme recargando mi cabeza en el pecho de Rob. El subió su mano hasta mi espalda y la acaricio suavemente causándome escalofríos con su ligero pero eléctrico tacto.

Bailamos descalzos sobre la suave arena mientras la marea subía más y más hasta alcanzar nuestros pies. No estoy segura cuanto tiempo estuvimos asi, perdí el paso del tiempo cuando Rob comenzó a tararear en mi oido, me pude haber convertido en gelatina en ese instante, pero preferí mantenerme consiente para disfrutar cada segundo con él

Cuando nos cansamos de parecer dos tontos bailando sin música nos recostamos sobre la arena como solíamos hacerlo en mi patio trasero para ver las estrellas, con la poca luz que había en la playa. El acomodo su brazo bajo mi cabeza pero al final termine sobre su pecho.

Me impresiono no haber sobre pensado esto, cuando normalmente lo hago con cada cosa pequeña que me pasa. Esto era definitivamente algo monumental en mi vida y tomarlo con calma me impresionaba. Después de un rato Rob acomodo su cabeza sobre mis piernas, yo me senté y acaricie su cabello su respiración se hizo cada vez más pausada y lenta, hasta que un tierno ronquido revelo que se había quedado dormido.

Sonreí abiertamente al verlo tan tranquilo, casi parecía un muerto cuando dormía, solo que esta vez tenía una expresión tan tranquila y angelical, por unos segundos me asusto que le fueran a salir alas o algo. Acaricie su suave rosto con las yemas de mis dedos, una sonrisa pequeña apareció, como siempre iluminando mi mundo. Suspire al imaginarme la cara de estúpida que probablemente tenía en estos momentos.

De pronto, la idea de Rob estando en la universidad y yo no comenzó a asecharme. Claro, porque no podía sobre pensar mi felicidad pero si todas las cosas que me preocupan.

A veces odio a mi cerebro…



Little Joanna´s got big blue eyes
Coconut cream and coffee colored thighs
I could die lying in her arms
where castles are made of sand
We start to dance
But only the music is bleeding and crickets replace the band

She will always be my sunkissed trampoline,
She goes up and down in my heart,
Turned into jelly beans
And i´m starting to believe that danger´s never near,
When Joanna is here.

*NO OLVIDEN LAS PREGUNTAAAS!

Aug. 27th, 2009

Capitulo treinta y dos "Amor Bipolar"

( You are about to view content that may not be appropriate for minors. )

Aug. 25th, 2009

Hiya everyone!


Alo bellas lectoras!
como estan? :D espero que muy muy bien!
acabo de actualizar y creo que dije que iba a hacer este update!

No se si alguna de ustedes haya leido mi viejisisisima historia "so long sweet summer" secuela "forever and always" Madi lo hizo si no me equivoco, bueno si recuerdan mi bestie y yo teniamos un intento desesperado de show en youtube, llamado "the karlexia show" (aun existe, pueden buscarlo) y estube hablando con mi querida mejor amiga y decidimos que era hora de hacer uno nuevo!

Mi idea es que sea como un preguntas y respuestas :) asi que pueden dejar toooooooooooooodas las preguntas que quieran, ya sean de mi, de ella (Karen-Hayley) o de las novelas, de cualquiera! y seran respondidas ahi :D

El plan de Karen era simplemente hacer lo que mejor sabemos hacer y eso son estupidezes asi que probablemente esten incluidas en el video :) asi que dejen muchas muchas preguntas!! diganle a sus amigas de sus amigas que dejen preguntas y sere feliz! :)
pueden dejar ideas si gustan tambien, de lo que les gustaria ver!

Obvio tendremos un segmento de la novela ;);) donde daremos detalles de lo que pasara, o de por que paso!
Confio en que me dejaran miles de preguntas? hahahaha espero!
cuidense muuuuuucho!
subire mas nove pronto

http://www.youtube.com/user/karlexiashow ese es el channel, si se preguntaban!
eep!!
las quiero


ALY :D
PS: no se sorprendan si pongo esto tambien en fanfiction! :D

 
YYYYYYYYYYYY SIGANME EN TWITTER http://twitter.com/ToxicAly :) estoy todo el tiempo ahi!

Capitulo treinta y uno "Dos es mejor que uno"

EEEEEEEEEEEEEEEEEEP!
maldito internet de pacotilla! lo odio literal!!
:D pero las amo a ustedes asi que no importa!
no me dejo subir ayer ¬¬ anywho :D las saludo correctamente

Aloha hermosas, como estuvo su fin de semana? :D
el mio estuvo un poco random! pero bueno... en otras noticias, despues de este capitulo voy a dejar un
update o algo asi, les pido que lo lean si pueden! :D:D
AMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO BOYS LIKE GIRS :D me hacen feliz, aunqe..
donde quedo el rock-pop? ahora es como powe pop... bah? no entiendo
ahora no tengo idea de que estoy diciendo, pero me tarde facil 1 hora eligiendo la cancion D: pero no es mi mejor capitulo :(

love Aly






 "Dos es mejor que uno"

 

Estaba a un paso de la graduación. Literalmente, era mañana. Tenía esta horrible sensación de nervios en mi estomago, no se si era por la fiesta o por algún otro motivo que no comprendía.

Al menos la parte más difícil estaba hecha, ya había invitado a Johanna. Acomode el smoking en el sillón frente a mi cama y mi toga justo a un lado. Tome una ducha rápidamente y me puse la pijama para dormir.

 

Punto de vista de Johanna

La graduación era mañana, ni siquiera era mi graduación y estaba nostálgica… sabia que era el hecho de que Rob no estaría conmigo. Apenas lo tuve un año, los últimos tres no estuvo conmigo.

Me resigne y deje mi vestido preparado junto con la ropa para la ceremonia de la mañana antes de acostarme y seguir lloriqueando en la cama. No mucho después de reposar mi cabeza en la almohada me quede dormida.

El despertador comenzó a sonar a las ocho de la mañana, de mala gana rodee por la cama y lo apague. Me apresure a tomar una ducha y arreglarme, acomode mi cabello en una cola de caballo alta dejando mis rizos naturales hacer lo suyo, seque mi fleco y decidí no maquillarme, tendría que llegar a quitármelo y hacerlo de nuevo para la fiesta así que no tenia caso.

Use una falda alta con una blusa blanca, decente como para una entrega de papeles. Me apresure y me puse los zapatos, o debería decir zancos mortales… si daba un paso en falso me podía romper la columna. Tome mi bolso y camine lo más rápido que pude.
http://www.taylorpictures.net/displayimage.php?album=599&pos=5

Llegue a mi auto sana y salva. Salí de la cochera y no mucho después estaba en la carretera. Odiaba manejar con prisa y estoy segura de que los demás conductores no eran admiradores de mis maniobras para pasarlos.

Quince minutos de tortura en la carretera sin nada bueno en el auto fueron necesarios para llegar a la escuela. Me estacione en el único lugar vacio y baje rápidamente, camine-corrí a como pude con los zancos pero al final llegue a la cancha donde estaban todas las sillas y las tarimas.

Un montón de papás y familiares sentados esperando que la ceremonia empezara. Ni siquiera había pensado en con quien me iba a sentar. Me quede mirando hacia todas partes insegura de que hacer cuando sentí que me agarraron el hombro.

- Jo – escuche la voz de Rob a mis espaldas y sonreí antes de voltear.

Me di la vuelta para verlo en su gran esplendor, no pensé que alguien se pudiera ver tan bien en una toga y con grillete.

- ¿Jo? – escuche un poco más lejos, me había perdido mirándolo.

- Lo siento – dije sacudiendo la cabeza, el se rio entre dientes.

- La ceremonia va a empezar, ¿tienes lugar? – pregunto tomándome la mano.

- No…

- Entonces ven – comenzó a caminar asi que lo segui resignada.

Me llevo hasta casi el frente donde estaba una señora rubia, dos chicas de cabello claro y un hombre canoso.

- ¿Les molesta si Jo se sienta con ustedes? – pregunto Robert, todos sonrieron y negaron con la cabeza.

La mujer rubia que recordaba como la madrastra de Rob extendió su mano, Rob soltó la mía y me beso la mejilla antes de salir corriendo a su lugar. Me quede helada un segundo, después segui la mano de la rubia que me indico el asiento junto a ella y una de las chicas.

- Johanna, no te veía hace años – dijo la rubia. Yo sonreí amablemente, como si me gustara recordar el porqué.

- Lo sé, pero el tiempo vuela – conteste mirando hacia otra parte. Cuando estas sola.

Alguien iba a decir algo, pero la ceremonia comenzó. El director se paro en el centro y empezó a hablar sobre los alumnos, lo orgulloso que estaba de esta generación.

No mucho después felicito a todos los alumnos estrella, no me sorprendió que Robert estuviera en cada una de las categorías. Deporte, matemáticas, literatura, intercambios, arte y cualquier otra cosa que existe.

Comenzaron a nombrar a los alumnos uno a uno para que pasaran a recoger su certificado. Mi corazón se acelero al ver a Rob recibiendo sus papeles, no pude evitar sonreír orgullosa… aun tenia al mejor amigo más listo.

La hermana de Rob me abrazo mientras el abrazaba al director, le regrese el gesto y gritamos un poco por la emoción. La ceremonia fue cerrada con un discurso de una chica de la generación. Al final como es costumbre todos lanzaron sus sombreros para celebrar que se había terminado.

Me despedí de la familia al ver que Rob estaba ocupado despidiéndose se los maestros, entrenadores y varios estudiantes. Camine hasta mi auto con cuidado de no matarme con los tacones, abrí la puerta y escuche los pasos de alguien corriendo.

- ¿Te vas sin despedirte? – reconocí la voz de Rob asi que gire enseguida.

- Lo siento, te vi ocupado y no quise molestar – dije apenada.

- Nunca molestas, ¿te recojo a las 7:00? – pregunto recargándose en el auto.

- A las siete – conteste sonriendo.

Beso mi cabeza antes de irse, de nuevo me quede helada cual estatua y lo observe regresar. Deje un largo suspiro salir antes de subir al auto y arrancar.

El transito fue más pesado de regreso, pero por suerte no tenia tanta prisa por llegar a casa, aun tenía tiempo de arreglarme.

 

Al llegar a casa almorcé, acomode un poco la cocina y después subí a mi habitación. Preferí no ir a un salón de belleza no era mi graduación después de todo. Me senté frente al espejo, solté mi cabello de la cola de caballo y reacomode la mayoría de los rizos. Después lo acomode en una especie de recogido alto, se veía sencillo pero adecuado.

Al terminar con el cabello me apresure a maquillarme, no quería parecer un zombi a lado de Rob, mi piel no necesitaba mucho más que corrector bajo los ojos, lo selle con polvo y seguido aplique un rubor rosado. Mis ojos iban ligeramente delineados y use muchas capas de rímel para que mis ojos se vieran más grandes, brillo labial y era hora de ponerme el vestido.

Había elegido algo sencillo, muy sencillo. Sabía que no podía equivocarme con un vestido negro, no era tan básico. Tenía lo suyo, con escote al frente y en la espalda. No me incomodaba por que no era muy voluptuosa.
http://www.taylorpictures.net/displayimage.php?album=419&pos=21 

Me puse los zapatos y accesorios, al verme en el espejo me sentí satisfecha con mi trabajo. Escuche el timbre, ni siquiera me había dado cuenta que me había tomado 3 horas arreglarme. Salí corriendo, gracias a que el vestido era largo Decidi no usar zancos mortíferos. Al llegar a las escaleras baje la velocidad porque vi a Rob entrando a la casa saludando a mis padres. A veces estaban en las ocasiones menos indicadas, mi mamá noto que bajaba las escaleras y me ataco con flashes. Le doy gracias al cielo no haberme caído ya que el flash me había cegado.

Llegue al final de la escalera y Rob me recibió con una sonrisa tímida, saco el ramillete de la caja, eran rosas de un color rosa brillante. Sabía que no iba a pasar desapercibida, si para eso era el vestido. Sonreí mientras mi mamá tomaba fotos de la escena, me despedí de mi padre antes de que diera algún sermón. Ellos sabían que no iba a llegar temprano, mas por que la familia de Rob estaría en la fiesta.

Escapamos de la tortura que había en mi recibidor y segui a Rob hasta el lujoso automóvil que tanto adoraba. Abrió la puerta sin decir nada me ayudo a subir, espere a que subiera al asiento del copiloto.

Lo observe rodear el vehículo, teníamos algún extraño tipo de conexión, el iba con un smoking negro, camisa negra y  una corbata de seda negra que resaltaba por el brillo de la tela. Su cabello perfectamente despeinado y su piel luciendo impecable, como un modelo de revista o mejor. ¿Qué hacía yo aquí? Me pregunte de nuevo.
http://cdn.buzznet.com/media-cdn/jj1/headlines/2009/05/robert-pattinson-amfar.jpg (imaginen la camisa negra:D)

El arranco el auto y salimos de mi calle, por algún motivo no podía dejar de sonreír.

- Te ves muy linda sonriendo asi – dijo repentinamente.

Mi corazón se acelero y mi sonrisa creció aun más, estoy segura que también me sonroje. Algo me decía que esta iba a ser la mejor noche de mi vida.

'Cause maybe it's true, that I can't live without you
Well maybe two is better than one
There's so much time, to figure out the rest of my life
And you've already got me coming undone
And I'm thinking two, is better than one



Aug. 20th, 2009

Capitulo treinta "Todo acerca de ti"

Ayer prometi subir pero tuve impovistos con mi internet que no se queria quedar conectado más de 5 minutos
YAY telmex! hahaha, pueden marcar para reclamarles por que fue su culpa! :P
wii pero ayer si pude subir fotos a una galeria que nombre "When the wind blows" asi que si quieren ver alguna foto con frases
de la historia o incluso hacer alguna para que yo la suba solo diganme saben que soy toda ojoooooos :D

espero que les guste el capitulo, haha yo con la simple cancion tengo :) mi banda favorita + Rob... creo que soy feliz asi
no las entretengo mas :D:D las quiero

Aly!




 

 

Me aparte de ella para notar la enorme sonrisa traviesa pintada en su rostro mientras sostenía la manguera del fregadero. Pensé que me mojaría con ella pero se distrajo con mi sonora carcajada, por eso aproveche para quitarle la manguera y mojarla a ella.

Se intento cubrir con las manos, fracasando en el objetivo de mantenerse seca. Los dos nos reíamos ruidosamente, haciendo eco en la cocina. Deje la manguera en su lugar mientras nuestras risas morían lentamente.

- Lo siento – dijo cuando su risa murió totalmente.

- No lo sientas, tal vez me hacia falta un baño – le conteste alegremente.

- No, me refería a… lamento actuar como una amargada cuando hablamos de eso.

- No lo sientas Jo – dije abrazándola de nuevo.

Ella se quedo callada, mientras nuestra ropa que escurría era lo único que se escuchaba en la habitación.

- Estás mojado – hablo ella, como si no me hubiera dado cuenta.

- ¿No me digas? – Bromee –, ¿Por qué no te vas a cambiar para que no ensucies todo?

- De acuerdo, ¿tú…te vas? – pregunto bajando la cabeza.

- No era mi plan porque traía un cambio en la maleta de deportes en el auto, pero si quieres que me vaya…

- No, no… voy a cambiarme – dijo antes de salir corriendo, para casi resbalarse en la esquina.

Fui hasta mi auto aun riéndome del pequeño incidente. Si había alguien con la habilidad de hacerme sonreír con cada pequeña cosa que hacía era ella. Tome la maleta y regrese al interior de la casa, me dirigí a uno de los baños de abajo para deshacerme de la ropa empapada, tengo suerte de tener esa maleta siempre. Me puse los jeans oscuros y la camisa gris que tenia ahí. Me arregle el cabello frente al espejo, mientras escuchaba pasos por todo el piso de arriba, solo me reí para mis adentros esperando que Jo no bajara en un vestido de gala.

Despeine mi cabello que había quedado totalmente aplanado gracias al baño que me había dado Jo, salí del baño y fui a la cocina. Tome un trapeador y seque todo el desastre que había en la habitación, justo cuando guardaba el instrumento de limpieza Johanna bajo. No debió sorprenderme verla en pants y bueno, la camisa si me sorprendió. Usaba unos enormes pants grises para su talla y una camisa negra bastante desgastada y holgada, dejando ver uno de sus hombros y con un diseño de Ledd Zeppelin sobre la parte delantera. Se había deshecho de todo el maquillaje, se veía cien mil veces mejor y su cabello estaba acomodado en una cola de lado despeinada.

- ¡Rob no tenias que limpiar! – dijo al entrar a la habitación.

- No hay problema, ¿te molestaría prestarme la secadora? – pregunte.

- Para nada, ven…

La seguí hasta la lavandería, puse mi ropa en la secadora y luego regresamos a la sala. Nos sentamos en silencio, solo el lejano sonido de mi ropa girando en la maquina interrumpía.

Ella estaba ahí, sentada a un metro de distancia con sus pies sobre el sillón y abrazando sus rodillas, a veces moría por entrar a su cabeza y saber lo que pensaba, era más complicada que todas las demás personas, y eso naturalmente era lo que me atraía a ella, su sencilla complicidad. Eso no tenía mucho sentido si lo decía en voz alta…

Note como sus parpados caían pesadamente cada vez que parpadeaba, estaba cansada.

- Jo, será mejor que saque la ropa y me vaya para dejarte dormir – le dije levantándome del sillón.

Ella me tomo del brazo y me detuvo –. No, no me quiero quedar sola…

Deje salir un suspiro mientras me sentaba de nuevo junto a ella. Otra vez el silencio lleno la habitación, su pesada y lenta respiración iba coordinada con la mía. Dejo caer sus rodillas sobre mis piernas, no soltó mi mano mientras se recargaba sobre mi hombro. Podía sentir sus dedos masajear la palma de mi mano, como si eso ayudara a quedarme despierto. Mis ojos comenzaron a pesar cada vez más, recargue mi cabeza sobre la suya deshaciéndome de cualquier noción del tiempo, lugar o situación. Básicamente me quede dormido.

El fuerte sonido de la secadora pitando me hizo abrir los ojos unos 30 minutos después, me talle los ojos para luego ver a Johanna dormida en mis piernas. Con mucho cuidado la levante, fui silenciosamente a la lavandería y saque mi ropa seca. La guarde en mi maleta y la colgué en mi hombro.

Regrese a la sala, no me gustaba la idea de dejar a Johanna dormida con la cabeza colgando del sofá y toda torcida, asi que acomode bien la maleta en mi hombro y luego me aproxime al sofá para cargarla con cuidado de no despertarla. Como una niña péquela haría, ella se sostuvo de mi camisa con las manos apegando su cabeza a mi pecho, pero ni su respiración o posición cambio. Seguía dormida. Subí hasta su habitación, entre sin encender la luz ya que la del closet alumbraba un poco. Vi su closet hecho literalmente un desastre, parecía que dos huracanes y un sismo habían pasado por ahí. La deje delicadamente sobre la cama, pero para mi fortuna, ella seguía sosteniendo mi camisa.

Intente hacerla soltarla pero solo la agarro con mas fuerza.

- Jo… suéltame – susurre sin tener respuesta.

La idea de quedarme era tentadora, pero tenía mi auto afuera y creo que los padres de Johanna lo notarían al llegar. Con mucho cuidado me escape de la camisa, dejándola en las manos de Johanna. No quería despertarla y luego sufrir las consecuencias de quedarme.

Bese su cabeza respirando su dulce aroma una última vez, salí de la habitación silenciosamente apagando la luz del closet y cerrando la puerta a mis espaldas. Baje rápidamente las enormes escaleras en forma de caracol y atravesé la sala y recibidor a la máxima velocidad. Le puse llave por dentro antes de salir de la gran casa, me apresure hasta mi auto. No quería que ningún vecino pensara mal… sin camisa, media noche, igual a una mala combinación si no hay papás en casa.

Abrí la puerta y lancé la maleta al asiento del copiloto. Una vez arriba, encendí el motor y acelere. Maneje tranquilamente de vuelta a casa, al llegar me asegure de no hacer mucho ruido para no despertar a mis hermanas.

Una vez en mi habitación, me puse mi pijama y sin pensarlo dos veces me deje caer sobre mi cama, sin poder sacar de mi mente la bella imagen de Johanna durmiendo.

And I would answer all your wishes if you asked me to
But if you deny me one of your kisses don't know what I'd do
So hold me close and say three words like you used to do
Dancing on the kitchen tiles
Yes
You make my life worth while
So I told you with a smile, "It's all about you"

Aug. 18th, 2009

Capitulo veintinueve "nunca digas nunca"


Alo lectoras que aun leeen esta olvidada historia! :D lo siento, habia tenido problemas de inspiracion!
pero regreso :D:D espero que les guste!

Love!
ALY

 

Capitulo 29

 

Rob toco la canción a la perfección, como todo lo que hace. A veces me pregunto si lo que toca se puede convertir en oro. Todo el restaurante le aplaudió, mientras el regresaba le regale una enorme sonrisa mientras le aplaudía con fuerza.

- Eres una caja llena de sorpresa – le dije mientras se sentaba frente a mi.

- Sabes que me gusta sorprenderte.

- Eres muy bueno en eso…

Terminamos de cenar y después de pagar la cuenta salimos del lugar, las calles estaban desiertas, caminamos lado a lado. Yo intentaba no mirarlo… tanto. De pronto sentí su mano deslizarse en la mía y entrelazo nuestros dedos, sin quejarme acepte y le di un ligero apretón.

Sus dedos acariciaban mi piel con delicadeza inconscientemente me transportaron a unos días atrás. Cuando no podía hacer nada, no comía, no hablaba, no paraba de llorar y ahora me sentía capaz de todo. Me sentía poderosa y fuerte, si no me equivoco era gracias al amor de Rob… tenia el poder más grande en mi y sin darme cuenta el también era mi debilidad. Pero junto a el, estaba segura de que podía hacer todo.

- ¿Qué piensas? – me pregunto.

Baje mi cabeza apenada – En ti…

- ¿Me tienes a lado y piensas en mi? – dijo riendose.

- Si – sentí toda la sangre recorrer mis mejillas.

- No merezco estar ahí tanto tiempo – soltó mi mano y me abrazo por la espalda acercándome a el.

- ¿Por qué no? Para mi si lo mereces.

- Siento que no merezco estar en tan preciado lugar – se rio de nuevo.

- ¡Claro que si! No hay nada mejor que poner ahí de todas maneras.

Sin avisar el beso mi cabeza y dejo su rostro ahí unos segundos. Dios, si me quería volver loca el tenia la receta perfecta.

Punto de vista de Robert:

Deje mi nariz reposar unos segundos sobre su cabello, tenia ese delicioso aroma a frutas tropicales, que podía oler por horas.

Aleje mi cara de su cabeza y seguimos caminando, la sostuve del hombro mientras nos acercábamos a mi auto, lo único que quería era salir corriendo con ella lo más lejos posible para no separarnos.

Al llegar al auto apreté su hombro para que supiera que no la quería soltar, le abrí la puerta y la ayude a entrar. Rodee el vehículo y subí al asiento del copiloto. Encendí el motor y coloque mi mano en los cambios, cuando una mano se puso sobre la mía. Mire a Johanna quien estaba sorprendida mirando hacia nuestras manos en la palanca de cambios.

Sentí esa corriente de electricidad que me da al tocar su piel y le regale una sonrisa. Ella me regreso una enseñándome sus bellos dientes blancos. Era algo muy cursi para mi admitir estar enamorado de mi mejor amiga, pues eso era…mi mejor amiga.

Si ponemos la palabra relación y mi nombre a un lado de la ecuación, no siempre da un resultado positivo. Tiendo a ahuyentar a la gente de mi, pero no entiendo el porqué… solo esperaba que no pasara con Johanna.

Lo único que se me ocurría hacer para mantenerla cerca de mi, era demostrándole que la quería, pero tampoco era bueno en eso. A veces no podía formar si quiera una oración y eso me frustraba; me hacía sentir un tonto niño de secundaria, lo cual no era.

- ¿Todo bien ahí adentro? – pregunto riendose dulcemente.

- ¿Eh? Claro, solo pensaba… supongo – conteste intentando no distraerme de nuevo con ella.

- ¿En que? – me cuestiono, justo como yo lo había hecho hace unos momentos.

- En la graduación – le mentí, sin querer aceptar que ella era quien dominaba mi mente dia y noche.

- ¿Estas emocionado por salir?

- No…

- ¿No quieres ir a la universidad? – pregunto sorprendida, yo le regale una sonrisa. Podía ser tan ciega cuando yo quería ser más obvio.

- No, porque ya no te veré, ojala pudiera quedarme en la escuela para verte en matemáticas.

- Seguro que encontraras otra compañera de matemáticas, una que no te cause problemas en clase… más bonita y simpática – susurro lo último, yo rodee los ojos.

- Preferiría tener que trabajar solo, no habrá nadie con las cualidades que la ya tengo, lamento informar. No me molestan los problemas que me causa, ni un poco – le dije sonriendo.

Sus ojos se iluminaron como dos zafiros a los que les habían dado lustre, su sonrisa creció como la de un niño en una juguetería. Procure mantener mi vista en la calle para no causar ningún accidente.

Llegamos a su casa, me detuve en la acera y la escuche suspirar mientras miraba por la ventana del auto.

- ¿Pasa algo? – pregunte preocupado.

- No hay nadie en casa, otra vez… a este paso creo que me conseguiré un apartamento o algo.

- Estarías sola en un departamento, Jo.

- Tal vez consigo que Hayley me acompañe – dijo ilusionada.

- Quizá no deje que vayas a vivir sola – mencione casualmente, ella me miro fijamente.

- ¿Qué tu que, Ahora eres mi papá…?

- Imagina el caos que causarías viviendo sola.

- ¿Eso que tiene? No vas a vivir conmigo y mi caos – dijo fulminándome con la mirada.

-  ¿Significa que no me invitaras a tu apartamento? – pregunte, fingiendo estar herido.

- ¿Quien es el que está diciendo que tendré un caos, para empezar?

- No serás un caos, bromeaba.

- Entonces si podrás ir, por cierto… ¿no… quieres pasar? – evito mirarme mientras preguntaba.

- Claro – acepte, saque las llaves del switch para luego bajar del auto para abrirle su puerta.

Ella bajo con su típica gracia descuidada del vehículo, la segui hasta la entrada de la oscura casa. Abrió la puerta y encendió la luz al entrar. De nuevo, la acompañe hasta sala.

- ¿No tienes sueño? – la pregunte cuando la vi bostezar.

- No, no… falta de oxigeno – me contesto tallándose los ojos. Seguramente.

Se sentó a mi lado en el sofá después de insistir que no estaba cansada, en verdad solo era cuestión de sentarme y esperar.

- Extrañaba que estuvieras aquí – dijo con un tono somnoliento –, esta casa sola no es lo mismo sin tu compañía.

- No estas sola Jo…

- ¿Enserio? ¿Si tu no estuvieras aquí con quien estaría? – me miro, con cierta amargura escapándosele de los labios.

- Estoy seguro de que no estarías sola, Hayley, Jerry…

- No es lo mismo –se quejo cruzando los brazos sobre su pecho.

- Claro que lo es.

- No lo es Rob, tu no lo entiendes.

- Entiendo que como yo, hay más personas – intente hacerla entender.

- No, para mi no Robert, ¿Por qué lo haces más difícil?

- No lo hago más difícil, solo estoy diciendo la verdad – de pronto racione que me había metido en un pequeño gran problema.

- Pensé que como tu para mi, yo también era única… supongo que no. Nunca voy a encontrar a alguien igual a ti.

- Jo, nunca digas nunca… y no seas dramática, no me refería a eso.

- ¿A que entonces? Aparte tu dijiste nunca – cuestiono molesta.

- Porque yo lo estoy usando para que no digas nunca aparte, no estás sola y no soy único, pensé que con lo de “no soy perfecto” iba incluido eso – explique.

- Ínsito, no lo entiendes – exclamo levantándose del sofá y caminando a la cocina.

Me levante rápidamente para seguirla, ella iba prácticamente dando zancadas en el piso, que si fuera de madera hubiera dejado agujeros.

- ¡Johanna! – grite entrando a la habitación tras de ella.

No se detuvo hasta que quedo pegada a la barra del fregadero, me puse frente a ella esperando que dijera algo.

- ¿Que? – chillo fastidiada, cuando actuaba asi me daban ganas de abrazarla.

- ¿Te encanta agobiarte a ti misma? – pregunte sonriendo.

- ¡Rob! – gruño, me intento empujar por el pecho con sus débiles brazos. Solo me hizo reir más.

- ¡Jo! – la imite, abrazándola.

Ella se quedo callada, demasiado para ser sincero. De pronto supe que siendo Johanna no se iba a quedar “sin hacer nada”

Dos segundos después sentí agua fría sobre mi cabeza…

There's some things we don't talk about
Rather do without
And just hold the smile
Falling in and out of love
Ashamed and proud of
Together all the while

You can never say never
Why we don't know when
Time and time again
Younger now than we were before

Aug. 3rd, 2009

UPDATE!

ALOHAAAAAAAAAA mis bellas lectoras! quienes me siguieron hasta aca!
:D me alegra que me esten leyendo y espero que esten muy muyyyyyy bieeeeeen!!
Pues... yo estoy... dentro de lo que cabe... bien
Fue un fin de semana muy bipolar, pero antes de llegar al fin de semana...

Como saben esto de transferir la novela paso de un dia para otro, en verdad lo lamento mucho!
Pero era eso... o que me borraran el fic, sinceramente prefiero esto!
En fin... La semana pasada estuve muy muuuy ocupada desde el miercoles por que mi mamá cumplia años el Jueves
entonces tuve que comprar regalo, cenas.. bla bla bla, luego el viernes fue el concierto de Los Jonas, en el cual no entrare en detalle almenos que me lo pidan. El cual fue un fiasco, a mi punto de vista COMO FAN.
El sabado me rencontre con mi mejor amiga Karen (Hayley) y obvio tampoco pude subir y ayer domingo apenas empeze a escribir el nuevo capitulo, asi que por eso no habia podido actualizar nada!

Asi que ahora me dedicare a escribir un poco y actualizar cuando tenga tiempo :D
Espero que perdonen la tardanza, pues mi vida esta un poco llena (Demosle gracias a Dios que tengo vida social)
Y les agradezco que se preocupen por mi y que les guste!

Las quierooooooooooooooo :D

ALY!
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Jul. 27th, 2009

Capitulo veintiocho "Mentiría…"




 

- Johanna – escuche la voz de mi madre, salí del baño y fui a buscarla.

Al entrar en su habitación, tenía su cabello hecho un desastre si eso es suficiente para describirlo.

- ¿Qué pasa mamá? - intente no reírme.

- Creo que necesito ayuda, ¡parezco el tío cosa! – dijo pasando sus manos por el desastre de cabello con desesperación.

Sabía que ella y papá tenían una cena importante – como siempre – y no la iba a dejar hacer el ridículo.

- Claro ma, yo te ayudo…

Me acerque a ella y tome un cepillo, lo pase por su cabello varias veces deshaciéndome de los nudos que salían de vez en cuando. Para deshacerme del volumen y frizz del cabello pase la alisadora unas mil veces, pero al final termino liso, sin frizz y perfectamente peinado.

- ¡Gracias! – dijo mirándose al espejo. – Por un momento pensé que no iba a ir – se río.

Le sonreí, escanee su peinador y el reloj capto mi atención… 7:45 y yo seguía en bata de baño… demonios… salí corriendo de la habitación de mi mamá hasta la mía, entre al closet lanzando ropa por todas partes, no tenía idea de que usar.

Termine sentada en el centro del closet, estaba perdida… mi primera cita oficial con Rob iba a ser un fiasco. ¡UN GRAN FIASCO! Por un momento pensé que me rompería en llanto, pero antes de que hiciera tal cosa mi mamá apareció en mi closet.

- Querida ya me… - se detuvo, su expresión cambio al verme ahí sentada con mi cara llena de frustración – ¿Qué pasa amor? - pregunto dulcemente agachándose para estar a mi altura.

- Soy un fracaso – conteste en un tono monótono, como si no lo supiera.

- ¿Por que?

- Voy a arruinar la primera cita que tengo… creo que ni siquiera iré.

- Johanna, no te dejare hacer tal cosa… se tu y créeme que nada más le importara a Rob… - Mis ojos se abrieron en sorpresa, ¿Cómo sabia que saldría con él? – La blusa negra y los jeans… no ocupas nada más créeme – dijo sonriéndome, le regrese el gesto antes de abrazarla.

No importaba que tan ocupada siempre estuviera, que tan dramática y superficial podía llegar a ser. Una mamá siempre estaba ahí para su hija, no importaba que fueran los momentos más estúpidos del mundo.

- Suerte – me beso la mejilla antes de levantarse y salir de la habitación.

Me levante un poco más confiada y obedecí las ordenes de mi mamá; mis jeans favoritos junto con la blusa negra de tirantes gruesos y los fieles converse negros que habían sido mi primera adquisición de esa marca. De la cual ahora era fiel compradora.

Corrí al baño ya vestida, lave mis dientes, aplique desodorante y perfume. Justo cuando sacaba mi bolso de maquillaje escuche el timbre… rayos. La deje de nuevo en su lugar y tome mi bolso antes de bajar. Camine por recibidor fijándome en uno de los espejos como me veía. Mi cabello caía largo sobre mis hombros y espalda en ondas, fleco cubriendo uno de mis ojos que se veían más azules de lo normal bajo el café-dorado de mi cabello.

No sonreí exactamente ante mi reflejo por que escuche el timbre de nuevo, fui hasta la puerta y me encontré con la perfección andante; Rob. Pude sentir mi corazón palpitar más rápido, su bello rostro deslumbraba y necesite recuperar el aliento después de perderme en los bellos ojos cristalinos. Me regalo una cálida sonrisa, sin saber exactamente que hacer solo me acerque a el y lo abrace. Como era de suponer el me abrazo al instante y deposito un beso en mi cabeza. Sonreí sobre su pecho, cuando alfin reuní las para separarme de el, cerré la puerta y camine junto a el hasta su auto.

El me abrió la puerta amablemente yo subí torpemente al vehículo haciéndolo reír un poco. Después de que cerrara la puerta espere a que subiera por el lado del piloto. Aun que no creo que Rob tuviera problemas eligiendo que usar su atuendo era simple como el mío, creo que siempre han sido así pero siendo honesta siempre se ve perfecto no importa que use… a veces creo que se vería mejor con vestido que yo.

- ¿A dónde vamos? – pregunte cuando el encendió el auto.

- Sorpresa – me sonrió y guiño un ojo.

Acelero y salimos de mi casa rumbo a la dirección desconocida, no podía apartar mis ojos del espejo retrovisor donde veía cada centímetro de perfección en el rostro de Rob. De vez en cuando en los altos el también miraba por el espejo yo apartaba mi vista con mi cara ahumando. No tardamos en llegar a lo que parecía un estacionamiento enorme, pero después de observar bien me di cuenta que era un auto-cinema, sonreí para mis adentros. Rob podía ser más original de lo que me imaginaba.

- Llegamos – dijo estacionando el auto y volteando para mirarme.

- No me imaginaba un auto cinema – le sonreí.

- ¿Pero te gusta? O es como el día del sushi…

- ¡Me encanta! Nunca había venido a uno… siempre quise ir pero pensé que no había ya que son más de los setentas u ochentas – dije apenada.

- Por un segundo pensé que tendría que llevarte a Mcdonals – hablo con cierto tono de burla, no quería tener que recapitular mi odio al pescado crudo envuelto en algas.

- En vedad no me importa en donde estemos, solo quería salir contigo – sentí mi rostro arder mientras decía eso. Creo que cuando Rob me miro parecía un tomate, agache mi cabeza.

- Pienso lo mismo – confirmo, luego movió mi terco flequillo que insistía en cubrir la mitad de mi rostro – aunque por la falta de maquillaje no me molestaba que estuviera ahí – y lo coloco atrás de mi oreja, el color de mis mejillas solo empeoro, estoy segura.

- ¿Quieres palomitas o algo?

- No, estoy bien – dije apenada, mientras el pasaba una mano por su cabello como es común.

Me miro e inmediatamente sus ojos me atraparon, amaba tanto este coche por la cercanía de los asientos. Podía ver cada pequeño detalle y color en sus ojos, por un momento creo que estuve a punto de babear.

- ¿Qué película veremos? – pregunte intentando apartar mis ojos de los suyos.

- Romance – dijo serio, por un momento le creí –. En verdad, un clásico… ¿recuerdas cuando fuimos al cine y resulto un fracaso con la película de terror? – dijo riendose.

- Como olvidarlo – conteste apenada.

- Bueno, como en el cine no pasan clásicos decidí que aquí era el lugar perfecto, aparte vi que pasarían “atrapado sin salida” (One Flew Over the Cuckoo's Nest) fue como, el destino – se rio de nuevo. Y ahí va mi torpe corazón a mil por hora con una simple risita.

Note que el lugar estaba casi vacío, ya que solo había otros dos autos… debió ser un gran éxito… en 1975. Pero estar aquí con Rob cambiaba todo, podríamos estar en un basurero y yo sería la persona más feliz del mundo.

- Es un éxito – bromee.

- Hey, es una gran película que es poco apreciada por la sociedad – discutió, no pude evitar reírme en voz alta –. ¿Que? Es verdad, nuestra sociedad no tiene gusto por el buen cine.

Esta vez no me reí, no iba a crear otra discusión absurda como nosotros tendíamos a hacer. Rob las ama y bueno, nunca le puedes ganar con ese rostro. Solo le regale una sonrisa como acostumbro él me la regreso.

No mucho tiempo después, escuchamos un ruido provenir de las bocinas que están alado del estacionamiento del lugar. Bajamos los vidrios y miramos la pantalla en donde comenzaba el “gran éxito” llenador de auto cinemas. Si no notaron el sarcasmo en la última oración, ¿Dónde esta su cerebro?

Como yo había supuesto, no mire la película. No porque fuera aburrida, no porque no me gustara. Pero el ver a Rob sonriendo y cambiando de expresiones faciales valía más que cualquier película del mundo. Asi que por hora y media, lo observe simplemente ser el.

Cuando la larga película termino el despeino su cabello y recargo su cabeza en el asiento.

- ¿Qué te pareció la película? – pregunto emocionado. Oh, oh… ¿de que trataba?

- Interesante, me gusto, deberíamos verla otra vez después – mentí, piadosamente.

- Genial, ¡pensé que te aburriría o algo! Me alegra que te gustara – dijo sonriendo como para comercial de pasta dental.

Asentí con la cabeza y le sonreí, no estaba cerca de parecerse a la suya. Ambos nos quedamos en silencio ¿ahora que? Me pregunte, no se me ocurría algo que hacer o decir.

- ¿Quieres ir a cenar o prefieres que te lleve a casa? – pregunto.

- No me importa tener que cenar sushi si estoy contigo – conteste sin pensar, era muy tarde para cambiarlo.

- En ese caso, ¡vayamos a cenar! Pero no te torturare con sushi…

Encendió el motor del vehículo y acelero, salimos del auto cinema rumbo a algún restaurante de la preferencia de Rob.

Se detuvo frente a un local algo lleno, tenía un estilo antiguo para cuando reaccione el estaba abriéndome la puerta. Baje del auto y al paso su brazo por mi espalda mientras entrabamos.

Los murmullos de la gente y el melodioso sonido de una guitarra lleno mis oídos. El lugar tenia música en vivo bastante agradable, nos sentamos cerca del escenario para escuchar mejor y llego una mesera para tomarnos la orden.

- ¿Les puedo ofrecer algo de tomar? – dijo observando a Rob fijamente.

- Una limonada y un refresco – contesto Rob sin consultarme, luego tomo una de mis manos y no miro a la mesera.

- Enseguida las traigo – hablo con un tono cargado de amargura antes de irse.

- ¿Cómo sabias que quería limonada? – pregunte sorprendida, el a veces era tan dulce y no se daba cuenta.

- Siempre pides limonada – dijo sonriendo.

- Gracias.

No estoy segura de que le agradecí, si por la limonada o por la manera en que le hizo saber a la mesera que estaba conmigo aun que aun no sea… oficial.

Después de que nos trajeron las bebidas y la cena, nos quedamos conversando y disfrutando del cómodo ambiente que había en el lugar. La música, la compañía, todo era perfecto.

El músico dejo de tocar y hablo por el micrófono captando la atención de todos.

- ¿Hay alguien que sepa tocar la guitarra aquí? – pregunto.

Nadie levanto la mano, cuando aparte la vista del músico y la regrese al lugar de Rob note que estaba vacío, el caminaba hacia el escenario.

De la nada subió al escenario con el músico quien le entrego la guitarra amablemente, me quede con la boca abierta, Rob nunca dijo nada de tocar la guitarra. Aunque al final sonreí al verlo ahí disfrutando de tocar las cuerdas del instrumento.

Acerco su cara al micrófono – Aprovechare para dedicarle a Johanna esta canción ya que se ve muy sorprendida – dijo el, yo sonreí.

Comenzó a tocar una canción, un cover de Kings of leon – True love way, sonreí al verlo tan metido en la guitarra. Seguro el podía ver mi sorpresa, pero no veía lo que había debajo. No veía que casi me moría cada vez que lo miraba, o como no podía respirar cuando él no estaba cerca, me ve suspirar pero no sabe que es solo por el…

Aun que si alguien me preguntara lo que siento por el… probablemente mentiría.

He stands there then walks away
My God, if I could only say
I'm holding every breathe for you

He'd never tell you but he can play guitar
I think he can see through everything but my heart
First thought when I wake up is, "My god, he's beautiful"
So I put on my make up and pray for a miracle

Yes, I could tell you his favorite colors green
He loves to argue oh and it kills me
His sisters beautiful he has his father's eyes
And if you asked me if I love him
If you ask me if I love him, I'd lie

Capitulo veintisiete "Atrápame"




 

- Eh, Rob… ¿Dónde estoy? – murmure.

- En mi habitación – contesto tranquilamente. – No quise levantarte y no me quise arriesgar a subir el árbol cargándote y como no había nadie en mi casa, supuse que era lo mejor – termino, yo solo le sonreí.

- ¿Qué horas son? – pregunte.

- Las cuatro treinta de la mañana – yo fruncí el seño –. ¿Quieres que te lleve a casa? – pregunto con una nota de tristeza en su voz.

Negué con la cabeza, lo único que quería hacer era quedarme con el todo el tiempo que pudiera. Nada me alegro más que las vacaciones estuvieran aquí, no tendría que preocuparme por la escuela un largo tiempo.

Me acerque a el hasta hundir mi rostro en su camisa, el seguía acariciando mi cabello levemente mientras yo me dedicaba a ahogarme con su aroma. Su suave y pausada respiración comenzó a arrullarme, podía escuchar claramente el sonido de su corazón bajo su pecho. Cerré los ojos dejando que su respiración y latidos fueran mi canción de cuna esa madrugada.

Estaba segura que había dormido con una enorme sonrisa en el rostro, hacia mucho tiempo que no estaba tan feliz. Rob tenía este poder sobrenatural en mi, casi como un imán. Sabía que no podía resistirme y no quería resistirme – muy en el fondo – tenia miedo también, de que esta magia entre nosotros fuera a terminar… toda historia tienen un final, ¿quien dijo que nosotros no lo tendríamos? No sabia si debía abrir mi corazón asi, como asi.

Mis sueños fueron gobernados por Rob, su sonrisa, su voz… desee no despertar, pero no quería perderme del verdadero Rob sonriendo, hablando y abrazándome. Abrí mis ojos para encontrarme con el bello rostro de Rob, durmiendo angelicalmente mi corazón salto al verlo tan tranquilo y hermoso. Al verlo supe que no era un sueño, estos no se acercaban en lo más mínimo a la belleza real de Rob. Natural, despreocupada y a la vez fuera de lo normal.

Permanecí unos minutos observándolo, no me había dado cuenta que su brazo me rodeaba por la cintura, me sonroje y me alegre de que estuviera durmiendo tan pacíficamente y no me pudiera ver. Su abrazo se tenso, levante mi rostro y vi como sus largas pestañas comenzaron a abatirse mientras parpadeaba, revelando los bellos ojos color mar. Mi estomago subió y bajo al enfocarlos, si mis células u órganos pudieran gritar hubiera sido toda una sinfonía de gritos. Mi corazón sonrió al verlo, mejor que en sueños, sin duda.

Sus labios se estiraron formando una sonrisa cuando nuestras miradas se encontraron, le regrese el gesto instantáneamente.

- ¿Dormiste mejor? – pregunto con una voz un tanto ronca, yo le asentí con la cabeza.

- Pero es mejor estar despierta – dije yo, su sonrisa solo creció.

Su brazo soltó mi cintura poco a poco, automáticamente los dos nos levantamos. El camino asi que yo lo seguí. No recordaba haber subido alguna vez a la casa de Rob, desde la parte arriba podías ver todo el recibidor. Había un enorme piano de cola bajo un candelabro, continúe contemplando todo mientras bajábamos las escaleras. Llegamos a la planta baja – que si conocía – se dirigió a la cocina asi que de nuevo, lo segui.

- ¿Qué quieres de desayunar?

Rayos… ¿era hora de desayunar? Ni siquiera había pensado en eso, tenia la suerte mas grande del mundo ya que mis padres no tendían a revisar mi habitación en la mañana ya que parten tan apurados, asi que estaba a salvo. Me relaje y deje salir un suspiro.

- Lo que prepares esta bien – dije regalando una sonrisa.

- Los desayunos no son mi especialidad, ¿waffles y fruta? – pregunto con preocupación.

- Y yogurt porfavor – le conteste levantándome para ayudarlo.

Mientras el tostaba los waffles yo corte algo de fruta fresca, después el nos sirvió jugo de naranja y yo saque el yogurt. Éramos un buen equipo… o algo por el estilo.

- Somos un buen equipo – le dije.

- Si, somos buena pareja – contesto. Lo mire dos segundos antes de agachar la cabeza sintiendo mis mejillas arder.

Cuando levante mi cabeza me di cuenta que el me miraba fijamente, pero no fijamente como siempre, si no que ahora parecía perdido mientras me miraba, si eso tenia sentido.

- Te…ves linda en las mañanas – dijo mientras sacaba los waffles del tostador, evadiendo mi mirada.

- No es la primera vez que me ves en las mañanas – me reí.

- No te había visto, recién levantada por las mañanas – me aclaro.

Me sonroje de nuevo, por la enésima vez esa mañana, los dos nos sentamos a desayunar, cada vez que nuestras miradas se encontraban sentía mariposas en el estomago y me sonrojaba, después de dos segundos separábamos nuestras miradas como niños pequeños.

- Tengo una idea – dijo Rob rompiendo el silencio, yo lo mire ansiosa. - ¿Tienes planes para esta noche?

- No, estoy libre…

- Bien, eh… ¿te gustaría… salir conmigo? – pregunto apenado, como si no supiera que palabras usar.

- Claro, ¿a donde?

- Eso… es secreto – dijo guiñándome un ojo.

- ¡Robert! – chille, el solo se rio y me ignoro. – Esta bien no me digas, pero… lo sabré en la noche – dije sacándole la lengua. El solo se rio de mi, claro… soy patética.

- Entonces, te pasare a recoger a eso… de las ocho – la sonrisa que apareció en su rostro casi me ciega.

- Si, suena bien – conteste intentando no sonreír demasiado.

Ambos nos levantamos y dejamos los platos en el fregadero, yo abri la llave para comenzar a lavarlos cuando la mano de Rob me detuvo.

- ¿Qué crees que haces? – me pregunto, alzando una de sus cejas. Dios, sus ojos me hipnotizaban.

- Eh… - dije embobada –. Intentaba lavar los trastes…

- No, tu no haces nada de eso – dijo cerrando la llave, yo lo segui por toda la cocina con la mirada. A veces me daba vergüenza, era demasiado obvia. Al final de cuenta no me dejo hacer nada, creo que yo debía irme.

- Rob, creo que ire a casa… - dije mientras lo seguía a la sala.

- Claro, te acompaño.

- No, esta bien yo puedo caminar – intente convencerlo.

- No te voy a dejar irte sola, vamos – dijo tomándome de la mano.

Salimos de la casa y comenzamos a caminar rumbo a la mía, mano en mano. Sonara cursi, pero se sentía tan bien. Su suave piel parecía del más fino terciopelo, no quería soltarla… creo que eh tocado fondo, no se como Rob se atreve a estar conmigo siendo tan extraña.

Cuando llegamos a mi casa, apretó mi mano, como si no quisiera dejarme ir. Almenos no era solo yo. Me pare fente a la puerta y el alado mio.

- Entonces, te vere en la noche con tu plan misterioso – dije riéndome.

- Asi es, a las ocho punto Jo – me regalo una sonrisa.

- Te veo entonces – dije para despedirme, iba a soltar su mano pero el no me dejo.

Me abrazo, yo no dude en poner mis manos alrededor de el, debíamos ser una escena graciosa; abrazados en pijama afuera de mi casa… beso mi cabeza antes de separarse.

- Te veo en la noche – hablo antes de soltar mi mano y alejarse. Entre a la casa vacia – por suerte –

Fui brincando feliz hasta mi habitación, ayer había sido el mejor dia de mi vida. No podía creer todo lo que había pasado en un dia.

Pase gran parte de la mañana recostada en la cama mirando al techo, sin poderme sacar a Rob de la cabeza. En la tarde hable dos horas por teléfono en una conversación de tres; Caroline, Hayley y yo… les conté, casi todo.

Comí con mi mamá y cuando vi el reloj, me di cuenta que era hora de arreglarme si no quería hacer esperar a Rob. Subí a mi habitación después de despedirme de mi mamá que también saldría. Tome una ducha, me seque el cabello mientras pensaba que ponerme a veces me era inevitable perderme en los recuerdos del dia anterior… si normalmente ya soñaba despierta, ahora era imposible dejar de hacerlo. Mientras cepillaba mi cabello cante una canción, sin darme cuenta la imagen de Rob salía haciéndome reír.

A donde esto me estaba llevando iba necesitar que alguien me detuviera, esperaba que ese alguien fuera Rob. Por primera vez en mi vida podía sentir que algo era verdad y valía la pena. Si estaba enamorada de Rob solo esperaba que el no me lastimara, porque no quería dejar caer mis esperanzas… A donde estuviera cayendo, esperaba que me atrapara…

But you're so hypnotizing
You've got me laughing while I sing
You've got me smiling in my sleep
And I can see this unraveling
Your love is where I'm falling
So please don't catch me

See this heart won't settle down
Like a child running scared from a clown
I'm terrified of what you do
My stomach screams just when I look at you
Run far away so I can breathe
Even though you're far from suffocating me
But I can't get my hopes too high
'Cause every hello ends with a goodbye


Capitulo veintiséis "Insomnio"




 

El parpadeo un par de veces mientras yo sobre pensaba que contestarle, cosa que estaba siendo más difícil de lo que alguna vez pensé. Mire sus brillantes ojos que me miraban ansiosos por una respuesta

- Si las miradas fueran suficientes para decirte lo que siento por ti Rob, algo me dice que ya habrías salido corriendo – dije mientras le daba una media sonrisa.

- Johanna – susurro tomando una de mis manos. – No importa que digas, no hay cosa que me pueda hacer salir corriendo – dijo dulcemente, aun asi no me sentí en terreno seguro para revelar mis más profundos sentimientos.

Lo abrace fuertemente, hundiendo mi cabeza en su pecho lo más que pude. – También te quiero Rob – murmure, el solo me abrazo más fuerte. – Más de lo que te imaginas – dije tan bajo que no sé si me escucho. ¿Pero lo dije, eso cuenta no?

El beso mi cabeza, hundió su nariz sobre mi cabello. Mientras yo me ahogaba con su olor. Aun no podía decidir cuál de todas estas cosas había extrañado más. Su olor, abrazo, voz. Todo él, en conclusión.

- Es mejor que vayas a casa – dijo con una voz calmada. Yo deje salir un suspiro.

Nos separamos y el tenia una sonrisa puesta en el rostro, se la medio regrese y comenzamos a caminar hacia mi auto, con nuestras manos entrelazadas. Sentía un cosquilleo necio en mi estomago, Rob sosteniendo mi mano. Creo que ni lo había soñado, pero es mejor que cualquier sueño que eh tenido.

Nos detuvimos frente al odioso BMW y lo mire, en verdad temía que si lo dejaba ir seria la ultima vez que lo fuera a ver. Sonara paranoico, pero ya paso una vez.

- Te veré mañana – su voz sonó suave y tranquila.

- Si – en cuanto la mía no sonó para nada tranquila, o segura.

El solo me abrazo, rápidamente le respondí la acción, sin quererme separar de el. Pensé en besarlo de nuevo, pero me daba miedo hacerlo.

Sus manos viajaron a mi rostro, las coloco a ambos lados en mis mejillas. Nos miramos unos segundos a los ojos antes de que depositara un beso en mi frente, haciéndome sonrojar como loca. Rob tenía ese efecto en mi.

Acaricio mis mejillas que habían cambiando a un color rosado y sonrió simpáticamente, el mejor que nadie sabía el motivo por el cual me sonrojaba. Era un tonto presuntuoso, pero al final de cuentas era mi tonto presuntuoso. O algo parecido, pero me gustaba. Rob nunca se enteraría que yo lo nombraba como una posesión.

Cuando reconoció mi mirada, solo me guiño un ojo. Me pude haber desmayado en ese mismo instante, aun que se que el me atraparía… digo, ya ah pasado antes.

- Descansa Johanna – beso una última vez mi mejilla, casi al borde de mis labios.

- Buenas noches Rob – le conteste antes de subir al auto.

Ahí pude dejar salir los miles de suspiros que había estado guardando al estar con el, encendí el motor y con cuidado salí en reversa. Mientras salía del estacionamiento, vi a Rob recargado en el perfecto corvette negro. La perfeccion de aquel vehiculo iba de la mano con la de Rob. Y pensar que yo lo raye, cosa que nunca le dije, y hasta la fecha considero mala idea hacerlo.

Maneje por la carretera tranquilamente, aun que comenzando a sentir el vacio de no estar con Rob. Por cliché que suene, sentía que era necesario estar con el siempre. Llegue a casa y estacione el auto con cuidado en la acera. Baje de el y fui a la entrada. No se veía movimiento desde las ventanas y una vez adentro, me di cuenta que mis padres ya se habían ido a dormir.

Subí a mi habitación con cuidado de no hacer mucho ruido con los tacones mounstro que traía puestos. Una vez adentro de la seguridad de mi cuarto, me deshice de los zapatos y fui al baño. Tome una ducha rápida para deshacerme del maquillaje y todo lo demás.

Al salir me puse mi pijama favorita a botones, me seque un poco el cabello y mi cara ya se encontraba sin una pisca de color en ella, como regularmente. Fui a la cama y me recosté… sin estar cansada en verdad.

Por aproximadamente una hora; conté ovejas, mire al techo, rodee por la cama, hice ejercicios de respiración, e intente cada cosa posible para conciliar el sueño. Y falle en ello. Me levante de la cama tome un suéter y fui a la terraza. Observe el paisaje, sabia que iba a ser una larga noche, nada mejor que un paseo por la playa cuando no puedes dormir. Cuidadosamente, baje por el árbol que tenia frente a mi balcón. Llegue al piso – sorprendentemente- ilesa. Me hice camino a mi playa favorita en Long Beach, que no estaba muy lejos de mi casa. Camine abrazando mi tozo hasta llegar a las escaleras de madera para llegar a la playa.

Camine sobre la suave arena, cada vez acercándome más a la costa, pero nunca dejando que me tocara el agua. Por la otra entrada de la playa vi a alguien caminando, algún otro sonámbulo o pescador nocturno, probablemente. Seguí pateando arena y mirando hacia el mar mientras avanzaba, odiaba tener insomnio porque lo único que yo hacía despierta era sobre pensar todo.

Cuando levante mi cabeza que había estado pegada a la arena, me encontré con unos cálidos ojos mar bajo unas largas pestañas y con una inconfundible piel de porcelana. En mi rostro se formo una sonrisa, era muy bueno para ser verdad, probablemente me había quedado dormida y estaba soñando esto.

Rob me regreso la sonrisa. – Mucha coincidencia, ¿me estas siguiendo? – dijo riendose.

- Es un pasatiempo… no eres tan interesante Rob – bromee.

- Aja, por eso me seguiste hasta la playa Jo.

- Oye, yo llegue primero, tu eres el que me siguió de seguro.

- Puede ser – dijo poniendo su brazo sobre mis hombros, mientras seguíamos caminando.

- ¿Insomnio? – pregunte.

- Si… digamos que no podía sacarme cierta persona de mi cabeza, asi que vine a la playa, y mira con quien me encuentro. Te gusta torturarme – dijo apretando mi hombro.

- Bueno, tal vez… al menos no me veo tonta, porque tu también estas en pijama.

- ¿Tu que haces aquí?, es tarde para que salgas sola – me regaño Rob.

- Las 300 ovejas que conté no fueron suficientes, no se por que no pude dormir, pero ten por seguro que ibas a estar en mis sueños, de todas maneras. Asi que esto es como cubrirlo – El solo se rio del comentario.

Caminamos y hablamos por una larga hora, luego tomamos asiento en la arena, incluso con mi suéter la brisa mariana era fría. Rob no tardo en cubrirme con sus brazos, termine casi arriba de el, encogida mientras el me abrazaba. Cerré mis ojos mientras Rob tarareaba una de sus viejas canciones. Poco a poco fui perdiendo el sentido del lugar y tiempo, mientras cómodamente aspiraba el dulce olor de Rob, combinado con la sal de la arena.

Todos mis sueños se trataron de Rob, cuando abrí los ojos, sabía que tenía una sonrisa en el rostro. Mis ojos no detectaron luz, escanee el techo… mi techo no era color gris, ni tenía paredes azules… gire mi cabeza y vi a Rob, mirándome tranquilamente… cuando mi mirada se fijo en la de el, no me importo en donde diablos estaba.

You lift my feet off the ground
And spin me around
You make me crazier crazier
Feels like i'm falling and I
I'm lost in your eyes
You make me Crazier Crazier Crazier

Capitulo veinticinco "Lo que más necesito"




 

- Eh – dijo antes de dejar salir un suspiro frustrado, paso la mano por su cabello. Sabía que siempre que no encontraba las palabras hacia eso. Lo mire fijamente todo el tiempo mientras el estaba sumergido en su mundo buscando las palabras.

¿Sería eso bueno? Que pensara lo que quería decirme… tal vez buscaba una manera de no lastimarme. Era mejor terminar con el sufrimiento del suspenso.

- No importa Rob, lo que estés pensando se que no me quieres lastimar con ello, no te preocupes, no lo digas… creo que puedo entender a donde va todo esto – le dije poniéndome de pie.

El tardo en reaccionar, lo escuche gritar mi nombre mientras yo bajaba de las gradas, ¿paraqué iba volver? Lo que él fuera decir no estaba lista para escucharlo. Y claro yo no era valiente – lo suficientemente – valiente para decirle lo que sentía por él.

Termine de bajar las gradas y llegue al césped de la cancha. Reuní las fuerzas para no voltear a verlo, tome una buena bocanada de aire antes de comenzar a atravesar la gran cancha de soccer. No podía creer que me iba a dejar ir asi como asi, sin decir algo.

Agache mi cabeza mientras caminaba por el césped, haciendo lo posible porque mis tacones no se enterraran en la tierra con cada paso. Hasta que una fuerza me detuvo por el brazo, gire y mire a Rob sosteniendo mi mano, se veía más sorprendido que yo.

Como si no fuera consciente de lo que estaba haciendo, pero aun asi me miraba triste.

- Johanna, te acabo de recuperar y planeas irte de nuevo…

- Yo no me fui la ultima vez Rob – le conteste.

- ¿Planeas dejarme ir de nuevo? – dijo él, sus ojos brillando bajo las cegadoras luces del campo.

- Rob, no puedo esperar por ti siempre… no puedo leer tu mente y mucho menos tus silencios, no puedo…

- Haz que los tres años de espera valgan la pena Johanna.

- ¿De que hablas? – pregunte mirándolo curiosa.

- Bueno, no podía encontrar las palabras para invitarte a la graduación conmigo – completo, estuve a punto de lanzármele encima, pero me contuve.

- ¿Quieres ir conmigo? – pregunto mientras acariciaba mi mano.

Agache mi cabeza escondiendo mi sonrisa, ¿era todo? Invitarme al baile…

- ¿No quieres ir? – pregunto con un tono triste.

- Claro que quiero ir Rob, no seas tonto – oculte mi frustración.

Gire para seguir caminando y de nuevo me detuvo de nuevo, esta vez me jalo hasta acercarme a el, soltó mi mano y alzo mi rostro.

- No puedo dejarte ir asi como asi de nuevo – dijo mirándome a los ojos, yo fruncí el seño sin entender.

Y antes de que yo pudiera parpadear el acerco nuestros rostros hasta que nuestros labios chocaron. Me quede congelada unos instantes, ¿Estaba pasando lo que yo pensaba que estaba pasando? Rob me estaba besando y yo… no estaba respondiendo el beso. Cerré mis ojos y sin saber exactamente que hacer respondí el beso. Una descarga eléctrica bajo por mi columna vertebral, acomode mis brazos en su nuca. Hubiera viajado mil veces a Paris sabiendo que me recompensaría con esto. Sus suaves labios sobre los míos se movían a la perfección, aunque yo no tenía la menor idea de lo que estaba haciendo en ese momento. Todo era perfecto, intente decirle lo mucho que lo amaba, adoraba, idolatraba a través de mi beso, no estaba segura de que estuviera funcionando.

Sus brazos sostenían mi espalda tensamente, sin quererme alejar de el más pequeño centímetro de su cuerpo. Sus tersos labios se comenzaron a separar de los míos mientras colocaba una de sus manos en mi mejilla. Abrí mis ojos para ser encandilada por la belleza de los suyos. Sus iris azulados me quitaron el poco aliento que me quedaba, su mirada decía más que mil palabras.

- No me importa el baile… eres tu, no sé cómo decirte lo mucho que te necesito, lo mucho que te quiero Johanna. Si te vuelves a alejar de mi, ten por seguro que terminare en un manicomio. No quiero estar sin ti, es como si mi mundo girara alrededor de ti. Eres todo lo que quiero y necesito, te quiero Johanna y no creo que sea como a mi mejor amiga.

Pude sentir mi mandíbula colgando, formando una perfecta “o” ¿acababa de decir lo que acababa de decir? Rob tenía los mismos sentimientos hacia mi que los que yo tenia hacia el… Y por un extraño motivo, no sabía que contestarle.

Estaba más que claro que yo sentía algo más por Rob que simple amistad, ¿Cómo decírselo? ¿Debería de creerle todas esas palabras? Yo lo necesitaba, yo lo amaba. Era más que un simple te quiero, era más difícil que decirle que lo quería y lo necesitaba. Lo que mi corazón decía era más profundo que eso. Dios, porque nunca pensé en que iba a decir en un momento como esto.

El me miraba consternado mientras yo seguía ideando que contestarle. Temía a equivocarme y hacerlo salir corriendo. Era tener o no tenerlo.


I never thought he'd be like this
You were supposed to be there by my side
When you say that you want me,
I just don't believe it
Your always ready to give up
and never turn around

But what if I need you baby
}Would you even try to save me
Or would you find some lame excuse to never be true
What if I said I love you
Would you be the one to run to
Or would you watch me walk away
without a fight


Capitulo veinticuatro "Reencuentro"





 

Me di la vuelta lentamente, intentando mantener la cordura. Levante la mirada al terminar de girar. Sus ojos se clavaron en los míos y por varios segundos estoy segura que deje de respirar.

Sus ojos cristalinos brillaban como un diamante recién pulido, su perfecta piel relucía bajo la tenue luz, sus labios escondían una sonrisa bajo la fachada de sorpresa. Miro mi rostro varios segundos, alzo su mano y acaricio mi mejilla con su pulgar sin decir nada. De la misma manera me rodeo con sus fuertes brazos, sorprendiéndome. Tarde varios segundos en volver a la realidad, era él, eran sus brazos. Y aun asi no podía encontrar palabras o siquiera abrir la boca.

Hundí mi rostro en su pecho y acomode mis brazos en su espalda. Mi corazón latía a mil por hora. Fue como si el tiempo desapareciera, no me quería separar de él, me sentía una obediente marioneta esperando ser manejada por él.

Lentamente el quito sus manos de mi espalda, pero yo segui abrazándolo como si el planeara huir de mi. Noto mi reacción y comenzó a acariciar mi cabello con suavidad. No quería que se fuera de nuevo, no quería que mi corazón se apagara de nuevo. No me importaba nada más que el. Ni siquiera podía estar enojada con él, no sé porque pero parecía imposible.

Cuando al fin lo solté, después de casi romperle los huesos de su columna. Aparte mis ojos de él y note varias miradas de los estudiantes curiosos en nosotros. Todos sonreían, ni siquiera sé porque. Rob acomodo su brazo por mi hombro y me abrazo. Caminamos hasta las gradas, estaba segura que lo que seguía iba a ser la parte donde tartamudearía y tal vez lloraría.

Al mismo tiempo, la gente termino la celebración y fueron desalojando la cancha. Nos sentamos en la última grada, donde se podía ver toda la escuela y el viento que corría ponía mi piel de gallina. ¿O era que estaba con Rob?

Me senté y recargue mi espalda metal que había de respaldo. Abrace mis rodillas y mantuve mi mirada pegada al piso.

- Jo – escuche la voz de Rob, por primera vez en tres años y medio. Levante mi cabeza y lo mire, nada en él había cambiado. Al menos eso parecía.

- No pensé que te irías asi, intente llegar al aeropuerto y detenerte pero…

- Pero eso querías tu ¿no? Que me fuera – hablo con un tono triste en la voz.

- No, en verdad no. Pero mi orgullo pudo más que… - deje mi oración incompleta.

- Johanna, durante los tres años que estuve lejos de ti no hubo una noche en la que me arrepintiera por haber tomado ese avión, no haber pensado dos veces antes de hacer las cosas. Si hubiera tenido la oportunidad de regresar lo hubiera hecho, pero no la había. Si lo hacía ahí terminaba mi intercambio.

- No me pareció asi cuando te vi con… -me calle instantáneamente.

- Espera, ¿verme, De que hablas? – dijo confundido.

Deje salir un suspiro de frustración, tengo la boca más grande del mundo.

- Unos meses después de que te fuiste… fui a visitarte, quería verte… pero lo que vi no fue exactamente alentador… asi que regrese sin saludarte.

- ¿Qué viste Johanna? – pregunto alzando una ceja.

- Sabes que vi Rob, tu y…

- Puedes intentar terminar las oraciones, es difícil entender si dejas todo a medias Jo…

- Me rompiste el corazón – susurre sin mirarlo.

- ¿Qué yo que, cuando hice eso? – pregunto sorprendido.

- Tengo que aprender a cerrar mi boca.

- Después de que me digas, ¿Cuándo hice tal cosa Johanna? – dijo levantándome el rostro.

- Te vi abrazando a una Rubia… – dije agachando la cabeza.

- Entonces no fue mi imaginación y eras tu pensé que era mi mente con sus juegos mentales, Johanna… eh, si tuve una relación los primeros seis meses que estuve en París.

- Todo esto es demasiado para mi cerebro, demasiada información – dije sacudiendo la cabeza.

Recuerdan como dije que cuando mi cerebro se sobre carga me duele la cabeza, bueno creo que esta vez me exploto.

- Johanna, bien acomodemos los hechos… ¿Qué tiene que ver Ameli con que yo…?

- ¿Robert, no puedes ser más ciego? – pregunte.

- Oye, somos dos intentando entender aquí y tus frases a medias me ayudan tanto.

- Tu sarcasmo se pudo haber quedado en Francia, Rob – le dije, con una mirada de desprecio.

- Johanna, es la primera vez en tres años que te veo… ¿no podemos decirnos lo que la gente normal se dice?... Como “te extrañe” o algo del género…

- Nuestra relación esta lejos de lo normal y dudo mucho que eso sea lo único que tenemos que decirnos – le conteste.

- Si me das permiso de decirte, yo si te extrañe y si… tengo más cosas que decirte.

- Rob, no es necesario que me hagas sentir mejor con mentiras.

- Johanna, sé que hay espacio en esa cosa que haces llamar cerebro… metete eso ahí, te extrañe y más de lo que te imaginas.

Claro y tuvo novia para llenar el vacío que le deje – pensé.

- Se que te enoja que haya tenido novia, no debería… pues, solo intentaba llenar el espacio que habías dejado vacio – contesto, dejándome en shock. No esperaba leer mentes.

Bueno, el almenos pensó en algo mejor que vivir como maniquí durante tres años, diferencia de inteligencia entre el y yo. ¿Era alguna otra prueba necesaria? Aun que me asustaba el poder mental que tenia. Lo mire confundida esperando que explicara.

- No sé como hiciste para siempre aparecer en mis pensamientos, Ameli fue llamada Johanna unas… 100 veces si no es que más… digamos que no era fácil de explicar quien eras. Pero entre más mencionaba tu nombre, más me daba cuenta de algo… - continuo, me reí un poco y lo mire mientras explicaba.

- Johanna, tu y yo – dijo mirándome a los ojos, tome una bocanada de aire asustada por su suspenso.

One, 21 guns
Lay down your arms
Give up the fight
One, 21 guns
Throw up your arms into the sky,
You and I

Like a liar looking for forgiveness from a stone

Did you try to live on your own
When you burned down the house and home?
Did you stand too close to the fire?



Capitulo veintitrés "mente perturbada"



 

Llegue a la soleada california en una pieza… eso parecía, aun que en verdad mi corazón estaba roto en un millón de pedazos. Tome un taxi al salir del aeropuerto para ira casa, ya no me importaba mucho si mis padres sabían que había salido del continente o no, igual estarían muy ocupados para notarlo.

Baje del auto después de pagarle al taxista, saque mi maleta de la cajuela y me deshice del boleto de avión, lo solté y este salió volando con el viento que soplaba. Camine hasta la puerta, no parecía haber nadie en casa asi que saque mis llaves y abrí para entrar.

Debería ser adivina, la casa estaba desierta. Subí a mi habitación y desempaque. Tenia esta extraña sensación dentro de mi, no sentía nada. Tal vez mi corazón se había rendido y había dejado de funcionar… tal vez, había muerto. Y eso en verdad me asustaba.

Mi fe estaba siendo probada en esos instantes, siempre dije que mi fe era más grande que mis problemas. Pero ahora me sentía… sin esperanzas.

Me deje caer en la cama y cerré los ojos, era difícil permanecer mucho tiempo asi ya que la imagen de Rob siempre aparecía. Debería encontrar una manera de ahogarlo en el fondo de mi mente, ojala los recuerdos fueran tan fáciles de destruir que una simple fotografía, que podía ser quemada, destrozada o tirada. Pero los recuerdos no se pueden hacer a un lado, de una manera u otra, siempre salían a la luz. Ya sea por una frase, un aroma, un sabor, un sentimiento. Era imposible borrarlo, por lo tanto, ¿me sería imposible vivir?

Estos últimos meses había descubierto muchas cosas nuevas sobre mi, podía parecer que era muy débil. Pero no, había soportado mucho sola y eso probaba que era lo contrario, que era fuerte… lo que me faltaba descubrir era que tan fuerte podía ser. Hasta donde podía llegar sola ahora.

Mientras hacía mis hipótesis me fui quedando lentamente dormida, llevándome a un mundo tranquilo donde nada había pasado, donde Rob seguía conmigo y donde yo tenía una vida.

El sol entrando por la ventana me hizo abrir los ojos, al mismo tiempo que el agudo dolor en mi corazón regreso a donde probablemente siempre estaría. El motivo por el que me gustaba tanto dormir, era porque el dolor físico-emocional desaparecía instantáneamente.

Pero al abrir los ojos este regresaba, asi que nunca desaparecía completamente. Un corazón roto no sana con unas cuantas noches de sueño, yo era la prueba viviente.

¿Qué hacer cuando alguien te rompe el corazón?… es la pregunta que todos se hacen, algunos lloran, otros gritan, pero hay gente como yo, que hacen algo más que eso. Probablemente la gente se pregunta qué más se puede que hacer

Intente muchas cosas para sanar mi corazón, ninguna daba resultado. Ningún alcohol, ninguna droga, ningún vicio y ninguna persona lo aliviaban. Nada. Aquí estaba yo, tres años después lo que muchos le llamarían sin vida.

Pasé tres años buscando la solución, hasta que esta llego de Paris. Las cosas nunca se vieron más claras sobre lo que tenía que hacer, pasar tres años en busca de una respuesta parecía haber tenido valor.

Rob regresaría de Paris, yo estaba en mi último año de preparatoria, el debería entrar a su primer año de universidad. La escuela organizaría una fiesta para los estudiantes que regresarían de sus intercambios.

Me seque mi cabello después de salir de la ducha, este tomo su forma semi-rizada natural asi que lo alise con la plancha, fui a mi closet y busque algo que usar.

Jeans entubados negros, una blusa holgada y zapatos del mismo color. Regrese a mi espejo y me maquille. Antes era una vez casa siglo cuando lo hacia, pero ahora era parte de mi rutina de belleza. Aplique un color rosa fuerte a mis labios, luego guarde todo y por ultimo me aplique perfume.

http://t inyurl.com/johannaoutfit

Medio sonreí ante mi reflejo, tome mi bolso y baje. Me despedí de mis padres que tecleaban sin parar en sus computadoras, creo que no siquiera me contestaron, salí de la casa y fui hasta el auto. Maneje hasta la escuela, el sentimiento que me llenaba no se si era emoción, dolor o felicidad. Nerviosismo tal vez. Al estacionarme vi a una gran multitud reunida en la cancha de soccer. Estaba decorada con mesas y luces, tome un respiro antes de bajar del auto y caminar hacia allá. Mientras me hacia camino entre la gente, mis ojos divisaron a Hayley, ella me sonrió alentadoramente yo solo asentí con la cabeza mientras pasaba por la gente, sin saber que hacer o a quien buscar.

Al no saber que hacer y sentirme atrapada, pensé en volver a mi auto, asi que me di la media vuelta con dificultad entre la gente para regresar, cuando sentí una mano en mi espalda sosteniéndome. Eleve mi cabeza que iba baja y abrí los ojos en sorpresa. Pude sentir a mi corazón casi explotar… y solo había una persona que podía causar eso.

And it's all too familiar
And it happens all the time
All the cards begin to stack up
Twisting heartache into fine, little pieces that avoid an awful crime

Capitulo veintidós "Aferrada"




 

¿En que clase de escuela te daban clases los sábados?, bueno, escuela internado… en fin. Era inhumano hacer a los estudiantes estudiar en sábado.

Camine entre la gente con una gran sonrisa en el rostro, era una acción automática, no podía controlarlo. Al final del pasillo por el cual caminaba vi una alta figura con un bello cabello cobrizo. Su piel blanca salía de su abrigo azul oscuro, luciendo igual de perfecto que la última vez que lo vi.

Ese sentimiento de emoción al ver a la persona que adoras comenzó a quemarme por dentro, no sé si era adrenalina u alguna otra cosa corriendo por mis venas. Rob dio la media vuelta y dejo de darme la espalda, tenía su siempre bella sonrisa en el rostro. Sus ojos se iluminaron al ver hacia mi dirección, mi sonrisa creció y comencé a caminar hacia el más rápido entre la gente.

Sentí un ligero golpe en el hombro, era una chica haciéndose paso. No le di importancia, vi a Rob abrir sus brazos listos para un abrazo, mis pies dejaron de moverse cuando vi que se unió en un abrazo con otra persona. Frene en seco entre la multitud observando la escena, aun incrédula.

No, no… de todas las cosas que me podían pasar al venir hasta acá, tenia que ser esta. No pudo ser que el avión se retraso, que me perdiera, que me atropellaran. Tenia que ser Rob con otra persona, ¡sonriendo! Mis ojos se llenaron de lágrimas de debilidad al verlo con la chica rubia que había golpeado mi hombro.

Silencio eso fue todo lo que inundo mi mundo. Justo como antes, como cuando lo conocí. Tenia tantas cosas que decir, pude haber caminado hacia el y hacer que me escuchara. Lo necesitaba más de lo que necesitaba, el silencio era todo lo que quedaba. Tenía que dejarlo ir.

Me sentía como un niño pequeño al que le habían quitado su posesión más preciada. Me sentía traicionada, ni siquiera estaba segura de cómo me sentía. Pero de lo que si estaba segura, es que quería salir de ahí y dejar de ver esa escena de amor, que solo rompía mi corazón.

Si había alguien que podía hacer eso era Rob, el tenia el poder de romperme en mil pedazos o armarme a su gusto, al parecer le gustaba más la opción “a.” Como si el mundo estuviera en mi contra. Deje salir un suspiro mientras me daba la vuelta para salir de ahí, como siempre una parte de mi añoraba que Rob reconociera mi espalda y corriera a declararme su amor. Pero no fue asi, camine hasta salir del campus y llegar a la calle.

Odio mi tonto hábito de aferrarme a todo. A todo lo que teníamos. ¿Tuvimos algo acaso? Podía olvidar, perdonar…. Podía aceptarlo, por que el era lo que más necesitaba, pero no algo en mi no me dejo hacer ninguna de esas cosas.

Lentamente mis ojos se rindieron y la primera lágrima de miles que iba a llorar… salió. Esta golpeo el pavimento ya mojado por la lluvia matutina. Bueno, al menos pude comprobar que tengo un corazón bastante vulnerable y que Rob y yo no estábamos destinados a estar juntos. Tal vez debería conseguirme una clase de protección para mi corazón, o deba prepararme mentalmente para las decepciones.

Todos los pensamientos positivos se borraron lentamente con mis lágrimas, como deseaba caminar en los zapatos de aquella chica. De nuevo.

Camine por las frías calles de Paris mientras divagaba en mi mente que hubiera sido de mi y Rob si se hubiera quedado las dos semanas restantes. Que hubiera pasado si le hubiera dicho lo que sentía.

¿La parte trágica de esos pensamientos?

Que el hubiera no existe. Pero me gustaba aferrarme al pasado, porque mi futuro no se veía muy prometedor. Al menos no en esta situación… Iba a ocupar alguna de terapia psicológica después de esto, poco a poco me volví a convertir en ese maniquí viviente.

Sin darme cuenta, llegue al hotel en el cual me estaba quedando. Sabía que no había nada que hacer aquí asi que era mejor que subiera por mis cosas y regresara a casa. A enfrentar lo que me esperara alla… lo que me esperara después de esto, a intentar seguir mi vida si Robert.

Nunca es tarde para intentarlo. Hay mas peces en el mar ¿no? Si Rob podía olvidarme… yo también debería intentarlo, si el podía amar a otra persona yo también podría.

Tome mi maleta y boleto de avión, el cual era usable cualquier dia del fin de semana. Salí de la habitación y me dirigí a la recepción para que entregar mi llave y pedir un taxi para largarme de Paris lo antes posible.

Mire por la ventana en la cual gruesas gotas de lluvia chocaban por todo el cristal. Como si mis ganas de llorar no fueran suficientes, odiaba este sentimiento casi como odiaba amar a Rob.

Ahora debía pensar en algo que hacer con mi patética vida y patético estado emocional.

Llegue al aeropuerto, después de prácticamente lanzarle el dinero al taxista y bajarme enojada del vehículo, entre al enorme aeropuerto de Paris. No dude dos veces para ir a hacer todos los tramites del boleto.

Una hora después, estaba de vuelta a la horrible ciudad de California, ¿era yo o ahora la odiaba más que antes? Probablemente era mi estado de ánimo – Odio todo – lo que es posible odiar.

Debía tener un mal aspecto por que la azafata me miraba con pena cada vez que pasaba por el pasillo.

Debió verme un mes atrás, ahí si se hubiera asustado…

I'll bet two years I'll bet one year
I'll bet those years you won't be here

I guess I'll keep, I guess you'll keep
Every memory
Sadly we may never be
I'll bet my tears I'll bet your tears
I'll bet those tears over time could disappear

Wait a minute I have more to say
and I can't reminisce need to me
I need you more than you'll ever know
I still do, willing to let it show



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